ECONOMISTA EN EL TEJADO

Zascas varios

Lo que era progreso izquierdista está resultando un camelo y, lo que es más humillante, recibiendo rotundos «zascas»

Manuel Ángel Martín
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Como corresponde históricamente y desde la Revolución Francesa, el progresismo va por delante y la reacción va por detrás, lo que sitúa el calificativo de reaccionario en una simple perspectiva temporal ajena a cualquier valoración esencial. No es así en el devenir vulgar y cotidiano, porque un «progre» es un valor social (por ejemplo Pablo, Íñigo, Rita o Irene) y un reaccionario resulta un carcamal, partidario del fraude y del patriarcado tan culpable. Si fuera así deberíamos sentirlo porque lo que era progreso izquierdista está resultando un camelo y, lo que es más humillante, recibiendo rotundos «zascas» (zás, zás), aunque no sea sólo en las redes sociales donde estén quedando en evidencia sus ocurrencias. Lo avanzado socialmente resultaba afirmar que la política debía contradecir a la economía, que era tanto como decir a la racionalidad, y ya con el subidón encima se afirmaba sin rubor que se situaba también por encima de lo jurídico y legal, de tal forma que a la honrada práctica de la política se la expulsaba al ámbito del trilerismo y del conchabeo. Habrán oído hasta la saciedad la condena política a quienes llevaron el Estatut al Constitucional, sin aclararnos si lo negativo era buscar una declaración judicial o en cambio permitir un estatuto fuera de la ley. En esta rara insistencia tan impulsada por los socialistas andaluces de pedir la reforma de la Constitución, redefinir el federalismo y lanzarlo como una cortina de humo sobre el tensionado estado de las autonomías, van los padres de la patria española y organizan una comisión parlamentaria precisamente para «la evaluación y modernización del Estado autonómico». Primera comparecencia: de los tres progenitores constituyentes supervivientes que sorprenden al respetable negando la oportunidad de la reforma, dudando de la viabilidad federal, y ese Herrero de Miñón razonando que «no se puede premiar la delincuencia criminal porque la otra parte haya cometido errores», dedicado quizá a los de la república independiente de Cataluña ¡Zasca! Ya se ha contraatacado: «dicen eso porque son los padres de la criatura reformable, son derechosos, y son septuagenarios». Es decir que son reaccionarios.

No me detengo a calificar el parecido nivelito de los miembros de la Comisión que escucharon a Solbes, Salgado y Rato, con cara de no entender nada sobre la crisis pasada, sin saber preguntar y recibiendo rotundas palmetadas de «maestroescuela». Y zasca el que nos da la Merkel con su pacto transversal «GroKo Koalition», impensable para los partidarios de la radicalidad, la sospecha y el conflicto, incapaces de pactar ni el menú; y el que han propinado las «Catherines», Millet y Deneuve, y el resto de abajofirmantes, pensantes y temerarias. Cosecha abundante de zascas a lo largo y ancho de la actualidad, y los que se nos vienen encima a los andaluces como nos empeñemos en negar la realidad y culpar de todo a los de fuera.

@eneltejado

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