LA FERIA DE LAS VANIDADES

La verdad sobre el caso Iceta

Que no nos engañen la montura de las gafas, el falso tono conciliador ni los bailes que se marca en los mítines

Francisco Robles
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Un colaborador de TV3 publica un artículo cuya tesis gira en torno a un deseo: cortarle la papada al ministro Zoido con un cúter. Imaginen que eso lo hubiera escrito un articulista andaluz sobre Junqueras, por ponerle un ejemplo. O sobre mi Mari Carmen Forcadell, como la llama Herrera para desengrasar el estomagante asunto de la pasión de catalanes. En el puente de una autopista catalana aparecen varios muñecos colgados boca abajo con las siglas del PSC, el PP y Ciudadanos. Al más puro estilo de los narcos mexicanos. Puestos a imaginar, imaginen que eso hubiera sucedido en Andalucía, y que los colgados llevaran las siglas de lo que queda del partido del prófugo Puigdemont, de ERE o de la CUP. Sigamos.

Rufián dice que lo de Junqueras y los Jordis es algo similar a lo que sufrió Galileo Galilei —seguro que dirán que era de Reus— cuando afirmó que la Tierra era plana. Imaginen que eso lo hubiera soltado un político de nuestra tierra, que es redonda desde que lo demostró Elcano antes de que Galilei se empeñara en sostener que la Tierra era la que giraba alrededor del Sol. Galileo ya sabía que nuestro planeta es más o menos esférico, pero eso es lo de menos. Porque al nacionalismo catalán se le perdona todo. Absolutamente todo. Desde la ignorancia hasta el chantaje, desde las prácticas mafiosas a los golpes de Estado.

Por si esto fuera poco, el socialista Iceta se desmarca pidiendo lo mismo que exigen los vascos y los navarros. Lo del cupo y el concierto es la estructura superficial, que diría Chomsky. La estructura profunda de lo que pasa es más simple. Los ricos no quieren pagar, sino recibir. Ahora imaginen un sistema impositivo en el que los pobres pagaran más impuestos que los ricos. Y que, a cambio, recibieran más prestaciones. Eso ya ha sucedido en nuestra historia, y la Revolución Francesa lo que pretendió fue justamente lo contrario: que los ricos pagaran, de momento, impuestos. Pasar del Antiguo Régimen de los estamentos privilegiados al Nuevo Régimen de la igualdad es algo pendiente en esta España donde los progres son los más reaccionarios.

Llama la atención que Iceta no cuente con Susana Díaz para su campaña electoral. Con la cantidad de andaluces que viven allí… Andaluces que fueron los votantes masivos del PSC cuando todavía no se habían convertido en nacionalistas vergonzantes que miran por encima del hombro a sus correligionarios de las regiones que no son nación. Iceta no quiere a Susana porque le desmonta el discurso. Digámoslo de una vez: por mucho que se empeñe la maquinaria propagandística del Régimen, quien puede hacernos daño no es Rajoy con los recortes, sino el sistema recaudatorio que postula ese Iceta que va de bonachón y de transversal cuando a la hora de la verdad es un defensor de los privilegios que gozan los que más tienen. Que no nos engañen la montura de las gafas, el falso tono conciliador ni los bailes que se marca en los mítines. Esto no es Gran Hermano. Esto es la realidad, aquí nos estamos jugando nuestro futuro. Y este Iceta transversal y conciliador es el que está dispuesto, como hicieran Maragall y Montilla, a compartir el poder con los del cúter y los monigotes colgados de un puente. Que no se nos olvide.

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