LA TRIBU

¿Quo vadis, PSOE?

Fíjate, PSOE, los socialistas inteligentes, válidos y curtidos están más valorados hoy en España que todos los que te representan

Antonio García Barbeito
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No, no lo sabes, porque no vas a hacer tuya la respuesta que Jesús le dio a Pedro, porque tú no quieres que te crucifiquen otra vez. Cuando algunos de los tuyos obran de manera tal que pudiera parecer que buscan el sacrificio, no es así, buscan, agarrados a un clavo ardiendo, conseguir suficiente cuota de poder para mandar, y se olvidan de dónde vienen. Cabría preguntarte, también, como en aquella lección escolar del Manuscrito Primero, «La mentira»: Luisito salió de su casa para ir a la escuela, pero en vez de irse derechito a ella, quedóse un buen rato en la calle jugando con algunos amigotes tan desaplicados como él. Al llegar a la escuela, el maestro le preguntó: «¿De dónde vienes, Luis?» Y Luis mentía, como mienten algunos de los tuyos que se empeñan en juntarse «con algunos amigotes tan desaplicados» como ellos, ese peligroso juego con la extrema izquierda más triste que hemos conocido, más llena de inexplicable rencor, más empeñada en empujar a España por los más peligrosos acantilados de su litoral.

«¿Quo vadis, PSOE?» Eso, eso, adónde vas. Tienes en tus filas a hombres sensatos, hombres que aman a España como bien podrían amarla tus principales representantes. Fíjate, PSOE, los socialistas inteligentes, válidos, curtidos, hombres y mujeres de miras, están más valorados hoy en España que todos los que te representan, y valorados no sólo por los socialistas, también por el centro y la derecha. Pero te empeñas en seguir el rastro de la España socialista más pobre, más atrasada, más descerebrada, aquella que modeló el tristemente célebre Rodríguez Zapatero, el hombre que no quiso ver la crisis ni el problema catalán, el hombre que, como le dijimos, «tanto miedo le tenía / a decir que empeoraba, / que él solito se engañaba… / y murió de mejoría.» Oye, PSOE, a las voces de hombres que están moviéndose por España y por ti, Felipe, Alfonso, Pepote, Alfredo… Así como la derecha pagaría lo que fuera por la vuelta de algunos de los suyos, tú, en vez de sanchear con Sánchez, tendrías que llamar a gritos a quienes te hicieron grande abrazados a la idea de España sin soltarse de su tierra. Ojalá esos hombres salgan y te pregunten «adónde vas, recuerda de dónde vienes.» Con quien te vi, te comparé. Si tus compañías van por Podemos, no te quejes después. Es preferible dar dos pasos honrados en el camino de la rectitud y la coherencia, que andar a zancadas ciegas un camino de calamidades. Tú sabrás lo que haces, pero recuerda de dónde vienes y pregúntate adónde vas. Porque, que conozcamos, ninguno de los tuyos, por más que ansiara el poder, recorrió un camino tan disparatado.

antoniogbarbeito@gmail.com

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