EL RECUADRO

El torero sin manos

El cartel de los maestrantes me plantea la duda de cada año: ¿es más mamarracho que el de la mosca en el yogur o menos?

Antonio Burgos
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Es rama que viene del bendito tronco de dos grandes poetas populares, uno de Sevilla, otro de Sanlúcar: Rafael de León y Arias de Saavedra y Antonio León Manjón, conocido como Toto León en el siglo de los pregones rocieros y los poemas camperos o sobre el Coto. Se llama Santiago de León y Domecq. Se escribe así, pero se pronuncia Santi León. Es el nuevo teniente de hermano mayor de la Real Maestranza de Caballería. Se estrena hogaño de Feria en su tenencia. Por eso cuando lo nombró el Rey, como el nuevo teniente tiene el mismo sentido del humor y caballerosidad que su tío el gran Toto León, le dije:

—Santi, por favor: que vuestro Real Cuerpo está siempre a favor de las tradiciones, no me vayas a elegir en tu tenencia un cartel taurino que sea como los de Ruano Llopis o Escacena. Saca el mamarracho de cada año, porque me quedaría sin escribir mi también ya tradicional artículo metiéndome con la pintada birria maestrante.

Y con todo su sanluqueño sentido del humor, del tronco de su tío Toto, me prometió:

—No te preocupes, Antonio, que seguiré con la tradición. Verás cómo el cartel taurino no sólo es un mamarracho, sino más mamarracho que todos los anteriores.

El teniente de la Maestranza es un caballero de palabra. Ahí está, ahí está, no la Puerta de Alcalá de Ana Belén, sino la Puerta del Príncipe, que no se ve por parte ninguna, obviamente, en el cartel en forma de mamarracho o el mamarracho en forma de cartel que este año (el de Murillo, por cierto) le ha tocado a un francés, un tal Claude Viallat. Tan desconocido, que yo creo que ni Pepe Cobo, que se conoce a todos estos pintores del cuento del alfajor, sabe quién es. El cartel de los maestrantes me plantea la duda de cada año: ¿es más mamarracho que el de la mosca en el yogur o menos? Como siempre, el cartel tiene un ver. Cómo será, que en San Isidro o en San Fermín los aficionados hablan de los carteles, de los toreros con los que los han rematado, y en Sevilla hablamos del cartel. Del dineral que se gastan los maestrantes en sacar un chillido de «ojú» pegado a la pared, al que llaman cartel. Si en el cartel del francés el toro silleto es absurdo, porque no hubiera pasado el reconocimiento de los veterinarios en la plaza de Sevilla, el torero, de Primera Comunión y oro (que diría Lorena Muñoz), tiene un ver. Parece que está a portagayola, pero no con las dos rodillas en tierra, sino en genuflexión sencilla. Pero no está con el capote, ni es ante los chiqueros, porque el engaño es rojo. No magenta. La faena que nos han hecho con el cartel es, pues, de muleta. Una muleta muy rara, sin estaquillador. Y está toreando de muleta con la montera puesta, como Esplá. Y la tiene cogida como para dar una manoletina de las que ahora se estilan para rematar la faena. Pero no puede ser, porque está con una rodilla en tierra. Ay, que me acuerdo ahora de la foto de Arjona: Antonio Ordóñez toreando de recibo a un toro con el capote y dándole una verónica con una rodilla en tierra, y se me caen dos lagrimones al recordar tanta belleza. ¿No le podían haber mandado por Seur a este francés esa foto de Ordóñez? ¿O resulta que el cartel no lo ha pintado el gabacho, sino su hijo, para un trabajo escolar, que el papá ha cogido y se lo ha mandado a los maestrantes de Sevilla para salir del paso y trincar la tela?

Yo hasta ahora había visto torear a dos manos, y notándose, y pienso en Domingo Ortega, por bajo, de pitón a pitón. Y a una mano, corriendo el toro, y pienso en Andrés Luque Gago. Pero sin manos no había visto a ningún torero, más que al del cartel. Ni con las yemas de los dedos como Curro ni ná. Ni tiene manos ni nada que ver con el toreo. Así que felicito al teniente Santi León por haber cumplido su palabra y con la tradición, superándola. Dicen los expertos que este francés no ha pintado una figura en su vida y se nota, que sus cuadros son como catálogos de colores de Titanlux. ¿Saben qué único mérito le considero al francés? Que el tío encima ha cobrado, en esta Sevilla donde todos los carteles se pintan de pescuezo, pegándole el mangazo al artista.

Antonio BurgosAntonio BurgosArticulista de OpiniónAntonio Burgos