Álvaro Ybarra

Tentaciones tras el Comité Federal Álvaro Ybarra

Sánchez llegó a la Secretaría General como un socialdemócrata moderado y se va por pura conveniencia táctica como un extremista radical

Susana Díaz y Pedro Sánchez, cara a cara el pasado mes de junio durante un encuentro en Sevilla
Susana Díaz y Pedro Sánchez, cara a cara el pasado mes de junio durante un encuentro en Sevilla - REUTERS
ÁLVARO YBARRA PACHECO, DIRECTOR DE ABC DE SEVILLA - Actualizado: Guardado en:

Habrá un antes y un después en el PSOE tras el bochornoso Comité Federal del sábado. Ni los más pesimistas hubieran pensado que el cónclave se iba a desarrollar de forma tan grotesca. Insultos en la puerta, descalificaciones en el interior de una sala vetada a los medios, dietas inverosímiles y hasta un intento de «pucherazo» por parte de los partidarios del ex secretario general abortado a media votación fueron algunos de los hitos más destacados del lamentable vodevil. Pedro Sánchez no sólo ha conseguido en dos años de mandato obtener por dos veces consecutivas los peores resultados en la historia del PSOE sino que ha roto al partido en dos bandos hoy por hoy irreconciliables. Y lo más grave es que lo ha hecho con el único fin de salvaguardar su estatus personal. Llegó a la Secretaría General como un socialdemócrata moderado y se va por pura conveniencia táctica como un extremista radical que aspira a volver a presentarse a las primarias envuelto en un hálito de víctima heroica por su negativa a apoyar a Rajoy.

En todas las democracias occidentales el término abstención tiene un significado diferente al «sí» o al «no». Se utiliza cuando una formación parlamentaria no está de acuerdo con una propuesta pero opta por no rechazarla para evitar males mayores. En España, sin embargo, los populistas han adulterado el significado político de la abstención para equipararla al «sí» a Rajoy y bloquear así la posibilidad de que el ganador de las elecciones forme gobierno, algo habitual en cualquier sistema democrático.

Ahora, una vez que Pedro Sánchez se ha ido a su casa temporalmente, la patata caliente está en manos de los llamados críticos con nuestra presidenta Susana Díaz al frente. Espero que Susana, a la que han convertido en blanco de todas las iras de los militantes más influenciados por Podemos, no ceda a la tentación del populismo para recuperar su cotización política, ciertamente devaluada. Hacerlo equivaldría a alejar al PSOE del camino de la izquierda moderada y responsable. Y el Partido Socialista, necesitado de una profunda catarsis, sólo se recompondrá si recupera sus señas de identidad. España necesita de una fuerza de izquierdas nacional, centrada y capaz de competir con el PP. Atender a los cantos de sirena del populismo conduciría antes o después a volver a repetir el esperpento de Sánchez.

@aybarrapacheco

Toda la actualidad en portada
publicidad

comentarios