CARDO MÁXIMO

Por supuestos

Para ese viaje no hacían falta alforjas porque lo importante es Sevilla y no quién queda por encima de quién

Javier Rubio
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Por supuesto que la ciudad necesita de los presupuestos municipales aprobados en tiempo y forma para funcionar correctamente. Eso se da por sabido, pero a estas alturas del partido no está claro que los portavoces del Ayuntamiento estén de acuerdo en anteponer los intereses generales de Sevilla a los estrechos cálculos electorales con que se manejan. En el fondo, todo lo que está ocurriendo en torno a la negociación presupuestaria del Ayuntamiento de Sevilla es una obrita de teatro de aficionados que no llega a la consideración de vodevil, ni siquiera a la de sainete. En realidad, los actores principales están en escena sin que nadie del patio de butacas, salvo tres o cuatro críticos de guardia que cobramos por opinar, les preste la más mínima atención. Cómo será la cosa que hasta un servidor ya no tiene claro si prefiere que se pastelee otro año más un presupuesto de circunstancias tipo Frankestein con enmiendas cada una de su padre y de su madre sabiendo que se va a quedar todo en papel mojado o que directamente se pase del engorro, se dejen de zarandajas y nos digan que son incapaces de ponerse de acuerdo.

Por supuesto que esta crisis presupuestaria la desencadenó el portavoz del PP, que se puso a jugar al ajedrez sin tener en cuenta todos los movimientos posibles del rival y en cuanto se ha visto con el caballo de Troya naranja comiéndole uno por uno los peones de las excusas en las que se había enrocado, ha acabado recogiendo las piezas, como esos niños consentidos que se llevan el tablero cuando se les tuerce la jugada prevista. Lo siento por él, pero confieso que ya me he perdido y no soy capaz de decir qué es lo que quiere cada uno de los contendientes en las partidas simultáneas que están disputando: si un presupuestos alternativo, uno enmendado, uno remendado o uno prorrogado. O nada de eso, que también puede ser.

Por supuesto que para ese viaje no hacían falta alforjas, porque lo verdaderamente importante es la ciudad y no quién queda por encima de quién en la mesa de juegos. Si lo que de verdad quería era arrinconar a Ciudadanos y colocar al PP en el centro del tablero político local, me da la impresión de que no lo va consiguiendo y que, al contrario, los de Albert Rivera siempre aparecen como la cara amable de esa derecha a la que un tipo como Espadas no le escuece y con el que se puede pactar.

Por supuesto que todo puede girar de un día para otro y acabar acordando lo que sea con tal de salvar los muebles. Por supuesto que Rajoy, que viene el sábado, podría dar unas cuantas lecciones de dontancredismo en vez de esta manía de los suyos en Sevilla de correr en todas direcciones, desandar el camino, frenar en seco o esprintar a fondo para quedarse siempre en el mismo sitio. Por supuesto.

Javier RubioJavier RubioRedactor jefeJavier Rubio