La oportunidad del plan estratégico

La única forma de sostener la deriva de Sevilla y fomentar el peso de la industria pasa por crear empleo cualificado

Álvaro Ybarra Pacheco
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El Plan Estratégico de Sevilla 2030 pretende convertir a la ciudad en una especie de laboratorio tecnológico que la transforme en la gran «smart city» del sur de Europa en los próximos doce años. Si tenemos en cuenta que en Sevilla cursan en la actualidad carreras universitarias 68.000 personas y que, según un estudio de la Universidad de Navarra incluido en el propio plan, tiene el mayor potencial de desarrollo tecnológico de España tras Madrid y Barcelona, el objetivo no es tan descabellado como parece. Ya sé que si descendemos a la realidad cotidiana de los barrios más pobres de España, al déficit de los servicios públicos, al índice de paro o al escaso peso del sector industrial en la economía local, muchos pensarán que más nos valdría poner los pies en el suelo y no enredarnos en sueños imposibles. De acuerdo. Pero aceptar la realidad es el primer paso para intentar cambiarla.

Del total de empresas dadas de alta en nuestra provincia desde 2010, más de la mitad se dedican a los servicios sanitarios y educativos y el resto se concentra en el comercio y la hostelería. La industria y la energía son sectores con escaso peso específico. Aprovechar la disponibilidad de personas con alta cualificación, es decir los jóvenes que emigran, es una necesidad de primer orden para empezar a cambiar la estructura económica local. Es más, la única forma de sostener la deriva de Sevilla y fomentar el peso de la industria pasa por crear empleo cualificado. De los parasoles y del metrocentro no puede depender la estrategia futura de desarrollo de la metrópolis hispalense.

El entorno tecnológico que el Plan Estratégico de Sevilla 2030, pactado por el Ayuntamiento con los agentes económicos y sociales, propone para la ciudad no crea empleo cualificado de por sí. Pero sin duda contribuye a que los emprendedores, en el buen sentido de la palabra emprendedor como creador de riqueza y empleo estable, estén dotados de una serie de ventajas competitivas que hagan más atractivo invertir en Sevilla. El turismo, que representa hoy el 28 por ciento de la actividad en la ciudad, no sólo no pierde protagonismo con este plan sino que tiene un nuevo acicate para orientar su desarrollo hacia la calidad más que hacia la masificación. Esperemos que el nuevo plan estratégico no se quede en los buenos deseos, tal y como ocurrió con los anteriores.

@aybarrapacheco

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