COMENTARIOS REALES

María Dueñas en Sevilla

Las novelas de María Dueñas están construidas con esas virutas mágicas que los especialistas desechan

Fernando Iwasaki
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El próximo jueves la escritora María Dueñas vendrá a Sevilla a presentar su nueva novela «Las hijas del capitán» (Planeta) y me perderé su visita por un compromiso académico; sin embargo, el viernes pasado celebramos en la Feria del Libro de Sevilla una mesa redonda sobre escritores en la universidad y María Dueñas no pudo asistir por un compromiso literario. En teoría, la universidad y la literatura se llevan muy bien, aunque la teoría y la literatura sí se lleven fatal.

La Universidad Loyola Andalucía reunió alrededor de una mesa a los escritores Juan Plaza, Pablo Sánchez y Adrián Huici (los tres profesores) junto a las narradoras Ángela Bonilla e Irene Reyes Noguerol (ambas estudiantes), quienes reflexionaron acerca de la extravagancia que supone escribir ficción desde la universidad porque la escritura literaria no es un mérito académico, porque el tiempo de la creación canibaliza los tiempos de estudio e investigación y porque los entornos familiares y universitarios contemplan con perplejidad el esfuerzo gratuito e «inútil» de una actividad literaria que jamás reemplazará a la académica. ¿Jamás? Que suba al escenario María Dueñas.

A mí me produce una alegría enorme el éxito de María Dueñas, precisamente porque es la ficción la que ha cambiado su vida. María era profesora titular de Literatura Inglesa en la Universidad de Murcia, lo que quiere decir que tuvo que pasar por las horcas caudinas de la acreditación universitaria y publicar artículos erizados de maleza teórica en revistas indexadas para poder conseguir la titularidad. El mérito secreto de «El tiempo entre costuras» (2009) se esconde en ese tiempo que la novelista encontró entre las costuras de sus obligaciones académicas y sus responsabilidades familiares, escribiendo en lugares de paso como Jane Austen, aislándose en el campo como George Eliot o ahorrando como Emily Brontë para comprar tiempo en lugar de papel.

Las novelas de María Dueñas están construidas con esas virutas mágicas que los especialistas desechan mientras labran el tronco de su investigación. Verbi gratia «Misión olvido» (2012), una novela donde María Dueñas reivindicó el viejo Camino Real de California mucho antes que María Elvira Roca Barea lo hiciera en «Imperiofobia y Leyenda Negra» (2016). En realidad, sin recurrir a teorías ni discursos, María Dueñas escribe la novela universal española, tal como los anglosajones construyeron una literatura que hoy asumimos como una épica universal. Pienso en la ambición sociológica y cartográfica de «La Templanza» (2015), insólita en España porque replica la mejor tradición de la novelística inglesa.

María Dueñas viene a presentar «Las hijas del capitán» y sus miles de lectores sevillanos tienen que arroparla porque su épica personal y su talento individual son los cimientos de su éxito literario, y por eso la admiro, la respeto, la quiero y le deseo lo mejor. María Dueñas —como rezaba el lema de nuestra Feria del Libro— es una mujer de letras tomar.

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