LA ALBERCA

La Junta es usted

Lo de los ERE es como si unos ladrones asaltan nuestra casa y nosotros le pagamos su abogado

Alberto García Reyes
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Uno de los síntomas del atraso que sufre la democracia en Andalucía es la creencia en el dogma de Carmen Calvo, aquella ministra de Cultura que proclamó que el dinero público no es de nadie. El sistema de subsidiariedad establecido en esta región desde hace décadas ha generado un subconsciente servil en los andaluces que, cuando quiera resolverse, necesitará un plazo de varias generaciones. Existe un empeño político ímprobo por inculcar en los colegios valores sociales básicos como la igualdad. Y también hay ahora un ansia revisionista por impartir en las aulas clases sobre el exilio, la represión a homosexuales o las fosas comunes de la Guerra Civil y la Dictadura. Pero ningún miembro de la Junta de Andalucía se ha planteado jamás la necesidad de introducir en el sistema educativo un temario sobre la fiscalidad con el objetivo de que, desde niños, todos tengamos conciencia de que el dinero público no brota de una fuente en mitad de una montaña, sino que sale de nuestros bolsillos. Muchos jóvenes todavía creen que es el espíritu santo quien arregla las farolas o los bancos del parque que destrozan o pintarrajean. Aún existe mucha gente que intenta engañar al médico para cogerse una baja porque cree que esa paga cae del cielo. No hay en Andalucía un compromiso serio con el dinero público porque no se tiene un conocimiento profundo de su procedencia ni por parte del que defrauda, ni del defraudado. Si todos supiéramos aquí que lo que nuestro vecino birla lo estamos pagando nosotros, Andalucía habría progresado de verdad. Y a lo mejor los vecinos de las Tres Mil no habrían apedrado la Factoría Cultural que les ha construido el Ayuntamiento y el resto de contribuyentes no habríamos asistido a esta vergüenza con tanta indolencia.

El Ayuntamiento, la Junta y el Estado no son entes espectrales. Pertenecen a todos los ciudadanos, que escogen en las urnas a las personas que consideran más apropiadas para que gestionen sus recursos. Es decir, los políticos nos sirven a nosotros. No al contrario. Por eso es humillante que la Junta de Andalucía se niegue a revelar quién paga los abogados de los implicados en el caso de los ERE. La Justicia está enjuiciando a los gestores que nosotros elegimos por haber defraudado supuestamente nuestro dinero, por habernos traicionado. Y puede que, después de habernos engañado, los estemos defendiendo nosotros mismos. Es como si un ladrón asalta nuestra casa y, una vez pillado, nosotros le ponemos el abogado. Eso es exactamente lo que puede estar haciendo la Junta de Andalucía. Y, además, está ocultándonos una información que es nuestra.

El silogismo sería mucho más claro si los andaluces tuviéramos una buena cultura democrática. Es muy sencillo: la Junta es usted. Los políticos han defraudado dinero de la Junta, ergo le han defraudado a usted. Y los letrados los paga la Junta, luego también paga usted. Conclusión: usted lo paga todo. Paga lo estafado, paga a los estafadores, paga a los abogados de los estafadores y paga la cárcel. Enhorabuena.

Alberto García ReyesAlberto García ReyesArticulista de OpiniónAlberto García Reyes