El Recuadro

Geranios y gorriones

¿No lo ha notado, que en Sevilla cada vez hay menos gorriones en las aceras y menos geranios en los balcones?

Antonio Burgos
SEVILLAActualizado:

IGUAL que el G-7 agrupa al poderío político mundial, la fuerza lírica de la primavera sevillana la tenemos en el G-2. Las dos G de geranios y gorriones. Ha sonado la esquila de los carráncanos de la Sacramental del Sagrario, y ha pasado Dios, bajo palio y tras la plata de los faroles de mano por la calle Bayona, y han comenzado estos días vesperales de la Feria, los del ajetreo social, los de siete mil actos cada tarde, que son como una larga proclamación de la primavera de Sevilla. Los días de gloria del G-2: de los geranios y de los gorriones. De los gorriones por las aceras alfombradas por la petalada de los últimos naranjos en flor, pegando saltitos como de adelantados seises de Corpus. Los gorriones de las aceras de Sevilla son eso, como seises, que bailan con sus saltitos en la exaltación de la grandeza del Dios que creó la belleza de la primavera. Y frente a los lirios que vimos en los montes de los Crucificados y las rosas de las jarras de entrevarales de los palios de las Vírgenes, en los balcones, en los pretiles de las azoteas, en los patinillos, la humilde belleza de los geranios nos afirman como hojas de almanaque que estamos en la Pascua Florida.

Aseguran los ornitólogos que cada vez hay menos gorriones. Observan el fenómeno hasta en Londres y en París. No hay que ser ornitólogo para corroborarlo. ¿No lo ha notado usted, que en Sevilla cada vez hay menos gorriones en las aceras y menos geranios en los balcones? Lo de los gorriones no sé. Como no creo en el cambio climático, que es un cuento que se inventó Al Gore para trincar, sólo estoy convencido de que en vísperas mismas de Feria está haciendo un biruji tal que por las mañanas toda Sevilla es un inmenso Matacanónigos... Como no creo en el cambio climático, decía, estimo que la escasez de gorriones debe de tener otras causas. ¿A que vamos a terminar con el gorrión como especie protegida, cual lince de Doñana o camaleón de los pinares de la Bahía de Cádiz y del borde atlántico de Rota, Chipiona y Sanlúcar? Lo que sí sé es que cada vez hay más tórtolas turcas zureando y más cacatúas chillando por los árboles de Sevilla, y menos gorriones enterneciendo la atardecida con su pío, pío, cuando se acuestan «a la hora de las gallinas», como se decía antes.

¿Y los geranios? Lo de los geranios sé por qué ocurre: porque cada vez hay menos macetas en los balcones de Sevilla o en estas absurdas terrazas que construyen ahora en los bloques de pisos, que llaman «practicables» en las memorias de la calidad de construcción, pero que en la práctica no se asoma nunca nadie a ellas. En los balcones de toda la vida, las señoras se ponían a curiosear en el «jubileo de la pestaña», a ver pasar el tiempo y la gente por la calle. Y los tenían preciosos, con sus geranios, sus gitanillas y sus claveles de señorito. Es que ya ni sabe la gente qué es un clavel de señorito, porque nadie los tiene en las macetas de los balcones. ¿Macetas? Ahora las que se estilan son las jardineras. Como aquellas que vendían en la calle Niebla, que era una maravilla su anuncio: «Tenemos jardineras románicas».

En las calles feas, feas, feas de Sevilla, como Imagen, Reina Mercedes o Virgen de Luján, los balcones con flores de toda la vida las embellecerían un poco. Pero ya no se estilan ni jazmines en el ojal en la canción hermosísima de María Dolores Pradera ni geranios en los balcones, en lo que los patios de Córdoba nos ganan por goleada.

Para protestar contra la degradación turística y el por saco que le daban los guiris mochileros visitantes del Parque Temático, perdón, del Barrio de Santa Cruz, una vecina de la Judería hizo una «huelga de geranios»: decidió quitar todas las macetas de sus balcones, para evitar que los turistas chuchiperris de chancla y mochila se le subieran a ellos y la molestaran. Pero es que parece que toda Sevilla entera está en huelga de geranios. ¿Y los gorriones, están también en huelga, en protesta contra las tórtolas turcas y las cacatúas? Yo creo que el G-2 de la primavera, geranios y gorriones, está en huelga de protesta, porque Sevilla cada vez se va pareciendo menos a lo que entendíamos por Sevilla.

Antonio BurgosAntonio BurgosArticulista de OpiniónAntonio Burgos