EL RECUADRO

En Feria no hay Santo Martes

Muy bien no toquetear la Semana Santa. Contrasta con este nuevo calendario de Feria que no acabamos de comprender

SEVILLAActualizado:

Hoy la cosa va de felicitaciones. Por algo de Semana Santa. Que es lo que tiene mérito. Felicitar por algo de Semana Santa en vísperas de Feria, de rebujito, de «pescaíto» y de otros (odiosos) diminutivos neosevillanos es lo que verdaderamente tiene mérito; hacerlo el Jueves Santo por algo de cofradías está tirado, al alcance de cualquiera. Mi felicitación cofradiera con farolillos va para don Joaquín Sainz de la Maza, presidente del Consejo de Cofradías, porque ha dicho que los experimentos, con gaseosa. Y rimando con gaseosa, ha añadido que le gusta mucho la rosa de Juan Ramón Jiménez en cuestión de innovaciones en Semana Santa: «No la toques ya más, Morillas, que así es la rosa... y las sillas».

Pese a que había hermanos mayores más que satisfechos y casi aceptación general, ha dicho Sainz de la Maza que se acabaron los experimentos del Santo Martes, o sea, del Martes Santo a la suerte contraria o a contraquerencia, con las cofradías haciendo no estación de penitencia a la Catedral, sino recorrido recaudatorio de palcos y sillas hasta la Confitería La Campana. Dice que le pegan el carpetazo al Martes Santo al revés, y que La Candelaria pasará por los Jardines de Murillo a la hora que tiene que pasar y en el sentido que tiene que pasar, no como si fuera desde Santa María la Blanca a hacer una reserva de mesa en Oriza. Y que el recorrido corto de Santa Cruz será a la vuelta, y no a la ida, pues con esta cofradía cantó la gallina. Si las reglas mandan hacer estación de penitencia en la Catedral y no en La Campana, ¿por qué no se volvió a su templo Santa Cruz por el camino más corto, por Mateos Gago, en cuanto cumplió con su entrada en la Metropolitana y Patriarcal?

Así que muy bien, señor Catunambú, como me consta que le llama muy cariñosa y respetuosamente, igual que hago yo aquí, cierto hermano mayor de la Madrugada, muy amigo y admirador suyo. Muy bien lo de no toquetear la Semana Santa. Lo que contrasta con este nuevo calendario de Feria que algunos, entre los que me cuento, no acabamos de comprender. Esta Feria casi a la jerezana, que dura una semana. Y que no acaba en domingo, como siempre, sino en sábado. A diferencia de la casi general aceptación de las novedades del Santo Martes, a muchos sevillanos no les gusta este nuevo calendario de Feria, con la noche del alumbrado en sábado y con el domingo al comienzo y no al final, que se queda en «Domingo de los Miuras» como en tiempos del malhadado «Lunes de Resaca» (que se inventó uno de Archidona que aterrizó por aquí) era «el Lunes de Guardiolas».

Hasta tal punto hay división de opiniones con estas nuevas fechas de la Feria y su encaje en la semana, con el absurdo de una fiesta local...¡en miércoles!, que hay quien todavía , si no es muy feriante, no se ha enterado de que mañana noche Currito le da al Botoncito y se enciende la portada de homenaje al Círculo Mercantil, y se endomingan los socios de las casetas para la cena de los papelones de pescado frito. Igual que el Santo Martes a la contraquerencia parece que caló, para mí que este nuevo calendario de Feria rechina en la tradición sevillana. Con una diferencia: el ensayo del Santo Martes ha sido «por una sola vez y sin que sirva de precedente» y este lío de Feria de sábado a sábado y tiro porque me toca hacerme un lío, parece que es para siempre. Ya casi nadie recuerda que hasta hubo un referéndum para los cambios, en el que votó una cantidad enorme de sevillanos (¡tararí!): 40.000 personas. Esos 40.000 sí estarán conformes con este cambio, como se decidió en ese referéndum prescindible; pero ¿y el resto? ¿O es por lo que todo se hace ahora en Sevilla, por el turismo? ¿Todo es porque así nos inventamos dos fines de semana de Feria, dos, con los hoteles hasta la corcha y los pisos turísticos a reventar?

Por eso digo que en Feria no hay Santo Martes con carpetazo a los ensayos con gaseosa. Aquí no es la intocable rosa de Juan Ramón. Aquí es el clavel de la sevillana clásica: el clavel que me diste de los sevillanos que no estaban conformes con el cambio, lo tiré al pozo. ¡Cualquiera lo saca ya del pozo!