DELIRIUM TOPIC

#Esperanza

Daniel Ruiz
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Ya nunca me escribes nada, me reprocha de vez en cuando. Recuerda los primeros tiempos, hace veinte años, cuando le dedicaba horrorosas poesías, atiborradas de lugares comunes, con vuelos de amor hiperbólico, arrebatado, insoportablemente hiperglucémico.

Hoy, ella cumple 43. Y los dos cumplimos más o menos media vida juntos. Aún hoy, nos gusta caminar agarrados de la mano. Más que un hábito, es un sortilegio: así, aferrados bien fuerte, hemos aprendido a salvar la vida en mil guerras cotidianas. Dos soldados milagrosamente indemnes, de pie, en mitad de un campo de batalla humeante horadado por obuses. Es como nos veo. Aunque ella siempre fue la que me levantó, ella siempre fue la que dijo: observa, mira hacia adelante, hay esperanza.

Atrás quedaron agonías de seres queridos que nos partieron el alma en mil pedazos. Purulentas madrugadas en las que la muerte rondaba. Nuestro hijo, todavía con la piel de pan tierno, sufriendo en una cama de hospital. También las decepciones de personas que no fueron lo que parecían ser. Pero es mentira que el tiempo te endurezca: todas las decepciones las hemos superado a base de empecinada inocencia. Seguimos siendo crédulos, seguimos confiando, nuestra casa no tiene puertas y amamos los abrazos. Después de media vida juntos, cuando debiéramos haber sentado la cabeza, aún vivimos al día. Muchos lunes son como un sábado, y siempre encontramos alguna excusa para poner cerveza a enfriar. Y aunque somos conscientes de nuestra ruina, todavía no hemos aprendido a decir que no.

Nunca me escribes nada, suele reprocharme. Hace tiempo que abandoné la poesía; la vida te vuelve prosaico. Pero hoy, sin azúcar ni arrebatos, quiero constatar que mi esperanza se mantiene intacta. Tengo la suerte de amanecer cada día junto a ella.

Daniel RuizDaniel RuizArticulista de OpiniónDaniel Ruiz