PÁSALO

Colaura

El problema de Cervera es que fue andaluz, liberal y héroe. Demasiado para la insolvencia de Colau

Felix Machuca
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Los que os preguntabais con qué fin cierta y abundante clase política aspira a inflar la vanidad de sus currículums, ya podéis ir tomando nota de lo que acaba de decir doña Ada Colau. La colau…ra de la señora con el almirante Cervera es de pronóstico muy grave. Una corná en la femoral de la inteligencia con dos trayectorias. Ambas te llevan al mismo lugar: a la levedad formativa de una nueva clase política que ni es política ni fue mucho a clase. Colau es un ejemplo de lo que les trato de decir. Ni sabe quién es Cervera ni falta que le hace para firmar la política que usa. Política de usar y tirar a la basura lo que haga falta, incluso los papeles básicos de nuestro pasado histórico, uno de los objetivos que al parecer persigue su ideario. Si puede cagarse, como hacía Pepe Rubianes en la España que ella desprecia, lo hace. Con o sin papel higiénico. Así que ya saben para qué les sirve a esta banda de murciélagos, obligados a orientarse en la oscuridad de su desconocimiento a base de oído, esa inflamación de la titulitis con la que adornan el traumatismo de su rebuzno: para parecer lo que no son, para ser lo que nunca serán. Colau, como saben muy bien, es una de las que tiene su currículum viciado intencionadamente. Dándose el pisto de una licenciatura en Derecho de lo más torcida del mundo. Con Cervera acaba de hacer lo que hacía con frecuencia Pepe Rubianes con España: cagarse en nuestra historia para que la catalana que se han inventado huela mejor.

Cervera fue un héroe de la guerra de Cuba. Como almirante defendió como pudo la Bahía de Santiago donde, los yanquis, con ocho acorazados masacraron a cuatro buques españoles tan mal pertrechados como poco fiables. De la dimensión del desastre nos dan ideas los números. Se registró solo una víctima estadounidense. De los nuestros murieron más de trescientos. Cervera, que era andaluz de Medina Sidonia, fue hecho prisionero y saludado por los yanquis como un auténtico héroe. En Cuba nunca le han dedicado una mala palabra ni un mal gesto. Por el contrario, la valentía y el heroísmo con el que enfrentó una batalla perdida de antemano, un matadero anunciado, siempre le granjearon las simpatías que los pueblos valientes otorgan a sus adversarios más encastados. Dicen que cuando llegó a Madrid, Cervera se reunión con el ministro de la Marina para informarle oficialmente del desastre. El ministro le preguntó que si lo había perdido todo en el naufragio. Cervera le contestó por derecho: lo he perdido todo menos el honor. Eso que hoy no se lleva ni se usa. Un refajo de la abuela molesto y poco útil. El honor, por favor. Qué cosa más ridícula.

La colaura de Ada estuvo en algo mucho más grave que llamarle facha a Cervera para justificar su cambio de nombre de calle por el de Pepe Rubianes, un cómico de la lengua. Digo bien con lo de la lengua. Porque Rubianes le daba al bisté sin pudor, sobre todo cuando aparecía en TV3, el escaparate del pesebre separatista, donde gozaba cagándose en la puta España. Que la Colau llamara facha a Cervera no solo es motivo de hacerla volver en septiembre al examen de historia. Es también motivo sobrado para dudar de si sabe en qué galaxia vive. Cervera, paradójicamente, era un liberal, un militar que hoy estaría más cerca del PSOE que del PP. Pero eso es lo de menos. Como lo de menos es que al fascio le quedarán muchos años aún para que Mussolini se lo sacara de la manga imperial de sus caprichos cesaristas. Lo que a mí me llama más la atención de su brutal desinformación es que a aquella guerra nos llevó el deseo de las élites catalanas de seguir manteniendo en Cuba el esclavismo y sus intereses económicos, que por supuesto jamás pasaron por contemplar una amplia autonomía como se estudiaba en Madrid. Eso sí que tiene una calle en toda España. Porque lo que se perdió en Cuba siguieron ganándolo las élites catalanas, las que hicieron de Andalucía y Extremadura sus nuevas colonias. Las mismas élites con las que ella pacta para sus colauras políticas. Y donde el racismo, el supremacismo y el fascismo no necesitan calles porque se sabe dónde vive, extorsiona y roba.

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