EL RECUADRO

El kit antinieve

Gregorio Serrano ha debido de leer mucho el artículo «Bicicleta» del Espasa, porque lo suyo del «kit» es igualito

Antonio Burgos
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En toda biblioteca, despacho profesional o casino de pueblo que se preciara no faltaba nunca una estantería con la colección completa de los 70 volúmenes de la Enciclopedia Espasa, más sus apéndices y actualizaciones: 38 tomos más. «El Espasa», como se le llamaba, fue al siglo XX español lo que Wikipedia a nuestros días, sólo que con más rigor. Comenzado a publicarse en 1908, en uno de sus primeros tomos había un artículo divertidísimo, que recuerdo que Ramón Pinos lo hacía buscar y leer en voz alta, para hartarnos de reír, a todos los becarios en prácticas que llegábamos a la Redacción de ABC en Cardenal Ilundain, donde estaba la estantería del Espasa completo debajo del busto de Don Torcuato Luca de Tena. El famoso «Artículo Bicicleta» del Espasa era una pieza de humor para ser leída no en la soledad formativa de una biblioteca, sino en voz alta, para que los oyentes se tirasen de risa por lo absurdo que era todo.

En el Artículo Bicicleta del Espasa, dicen que redactado en 1912, venía una parte insuperable: «Modo de montar en bicicleta y de conservar la máquina». Miren lo difícil que era montarse en bicicleta en el Espasa: «Es preciso, ante todo, que el que monta no tenga miedo a las caídas. Es además conveniente que los brazos no estén rígidos. Hay varios sistemas de montar; los más usados consisten en servirse del pedal, o mejor montar teniendo la máquina entre las piernas. Para apearse, lo más cómodo es hacerlo por el pedal; algunos lo hacen por detrás y también apoyando el pie en una acera próxima. El eje del pedal ha de estar al tercio de la longitud de la planta del pie a contar desde los dedos. Al mover los pedales conviene que la punta del pie se halle dirigida un poco hacia abajo. Para sostenerse, si la máquina se inclina hacia un lado, basta girar el manillar de modo que la máquina tienda a desviarse hacia el mismo lado». Pero lo mejor de todo era lo que había que llevar para hacer una excursión en bicicleta, y aquí es donde yo creo que ese artículo del Espasa lo redactó un antepasado de Gregorio Serrano, el cuestionado Director General de Nevadas, digo, de Tráfico. Decía el Espasa: «Cuando se emprende una excursión en bicicleta es necesario llevar consigo un farol, una bomba, un neumático, una camisa de dormir (de seda), medias y pañuelos, una camiseta, un revólver y un mapa. Es práctico llevar varios botones y el dinero y el reloj en un cinturón, al cual irá sujeto la pistola o revólver».

Gregorio Serrano, como digo, ha debido de leer mucho el artículo «Bicicleta» del Espasa, porque lo suyo del «kit» antinieve es igualito, igualito que lo ciclístico de la enciclopedia, sólo que sin camisa de dormir (de seda). Según Gregorio Serrano, hay que llevar en el coche para caso de nevada muchas más cosas que en la famosa bicicleta del Espasa. Hasta 21 artículos de primera necesidad. Ha dicho la DGT: «Ante una situación grave, como una nevada, puedes sufrir un accidente, quedarte aislado, o bloqueado durante mucho tiempo, por lo que se aconseja a los conductores que porten los medicamentos que les hayan prescrito o sus respectivos historiales médicos. Deben llevar en el coche una pala, un gorro, un par de guantes y hasta tres barritas energéticas, además de una manta, un cartel S.O.S., los triángulos y el chaleco reflectante, una radio portátil, cadenas, una rueda, un silbato, bebidas, una caja de herramientas, pinzas para la batería, una rasqueta para retirar la nieve del parabrisas y un cargador del móvil». ¿Y dos huevos duros no, Gregorio, hijo? No dice el Espasa cuánto costaba lo necesario para hacer una excursión en bicicleta. Sí sabemos en cambio que para meterse en carretera con nieve y con Don Gregorio como director general de Tráfico, el «Kit Serrano Me Das Candela» sale por 340 euros. No está mal como precio de una broma para troncharse de risa más que con la famosa bicicleta del Espasa. Sólo ha faltado la camisa de dormir (de seda). Yo, desde luego, pienso echarla en el maletero, por si las moscas. Porque con Gregorio Serrano en la DGT nunca se sabe.

Antonio BurgosAntonio BurgosArticulista de OpiniónAntonio Burgos