Nandi Migueles

La vida misma Nandi Migueles

En el carnaval encontramos todo tipo de personajes y personalidades al igual que los hallamos en los políticos de España

Nandi Migueles - Actualizado: Guardado en:

Nuestro carnaval no es más que un puro reflejo de la vida misma. Tanto en el comportamiento de la sociedad como en la naturaleza de cada miembro de la comunidad, hay muchas similitudes que hacen de nuestra fiesta un fiel retrato de los tiempos que corren en la política de nuestro país. En el carnaval encontramos todo tipo de personajes y personalidades al igual que los hallamos en los políticos de España. Existen los afiliados de partidos aferrados a la izquierda más radical que intentan que apreciemos y acatemos sus proclamas que son las únicas justas y verdaderas que existen. En el carnaval también hay de estos radicales. Autores que escriben con mucha rabia y con una extremada acidez que molestan hasta al oído del público, público que incluso compartiendo lo que denuncian en sus letras los rechazan por el estilo tan agrio e insultante que utilizan en sus interpretaciones.

Están también los independentistas. Esos políticos nacionalistas y cerrados de mollera que no ven más allá de su contorno por no decir de su frente. En el carnaval son los típicos puristas del pasodoble viñero o del tango cardenalicio de pellizco. A estos del tango puro los conozco más que a los del tres por cuatro, suelen ser puristas según convenga ese año. Al igual que los políticos independentistas los compositores e intérpretes del tango o pasodoble verdadero y único, hacen un cantón independiente del casco antiguo de nuestra ciudad, llevando la bandera de lo auténtico y la esencia de nuestro folclore por todas las peñas y entidades que se precien; eso sí, apoyados siempre de una buena barra caletera y con una audiencia que asienten con su cabeza al que ofrece su magistral cátedra carnavalera. Están luego los políticos del montón, los de siempre. Los que no quieren ceder sus poltronas de preferencia en la política y mucho menos de renunciar a sus privilegios. Los hay de derechas y de izquierdas, que en el fondo son los mismos pero con distinto nombres y collares. Con el paso del tiempo, la mayoría de ellos entran por una de esas puertas giratorias tan famosas o se dedican a despotricar del que está ahora en activo. En nuestra fiesta los del montón son los de siempre. Los que siempre sacan lo mismo, escriben de lo mismo, todo lo que traen o componen suena a lo mismo de otros años y se mojan menos que un tuareg en el desierto. Por último nos encontramos también a los partidos de nueva formación. Aquellos que no rompen un plato, con una imagen pulcra y honesta pero que golpean a diestro y siniestro a ver si en ese intercambio de golpes les toca pillar algo. Estos son en nuestra fiesta los oportunistas. Son aquellos que no saben ni dónde están de pie y hacen aquello de lo que no tienen ni idea de hacer. Son los que quieren pasar a la final todos los años y que algunos hasta lo consiguen con la ley del mínimo esfuerzo y el mayor de los peloteos y cortejos posibles.

En definitiva nuestros carnavaleros se asemejan mucho a nuestros políticos y viceversa.

No se ponen de acuerdo por el bien común de la fiesta. Cada uno va a lo suyo y busca el interés propio. Al terminar sus reuniones harán entre todos confetis con el reglamento del concurso y al final votaremos de nuevo el 25 de Diciembre, ya lo verán, fun, fun, fun.

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