La Voz de Cádiz - EL APUNTE

Último aviso para la plaza de Sevilla

La propuesta de ADIF es, al menos, una opción frente a una década de bloqueo

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El listado de proyectos paralizados en la capital gaditana es amplísimo. Desde hospitales enormes que nunca serán hasta edificios abandonados en la mejor zona turística, sobre la mayor playa. Escuelas universitarias que se derrumban o complejos judiciales flotando en el aire. Todos llevan una década sin movimiento y esperanza. Algunos ya están desahuciados. Otros, teóricamente de resucitar. Entre ellos, el mayor proyecto de coordinación de transportes de la capital gaditana. El eje sobre el que debían articularse todas las vías de entrada y los distintos medios para viajar desde, o hasta, Cádiz. Del coche particular al barco, del tren al tranvía, del peatón a las bicicletas, del aparcamiento gigante al autobús.

Todo debía pasar por la plaza de Sevilla. Sin embargo, ahí sigue. Diez años se cumplirán en unos meses de la firma del gran convenio. Pero nada. Inerte, paralizado, incierto. Así se encuentra el plan de reordenación más importante que tiene por delante la ciudad. El plan de la plaza de Sevilla no avanza ni un centímetro y sigue siendo un futurible que, por una u otra razón no llega nunca a ejecutarse. Ahora, es el Ministerio de Fomento, a través de ADIF, la institución que mueve ficha. Ayuntamiento y Junta fueron las otras dos firmantes. El organismo estatal (responsable de las estaciones y las instalaciones ferroviarias) ofrece una opción que puede desbloquear tanta desilusión. Se trata de regalar terrenos teóricamente valiosos (aunque no se han podido vender en este tiempo tras cuatro subastas) al Ayuntamiento para que, a cambio, la administración local pueda iniciar las obras tan esperadas.

Es una opción, al menos, para ver si se mueve una piedra en la reforma de la carretera industrial, en el perímetro de la Aduana Nueva, en el aparcamiento subterráneo pendiente. Puede ser una posibilidad para salir de la imagen inmóvil que lleva años este hipotético proyecto, el gran futuro para este kilómetro cuadrado que nunca llega, nunca se convierte en el punto de acceso para una mayor actividad comercial y turística de la ciudad.

Dados los precedentes, cuesta pensar que siquiera uno de los mil proyectos paralizados, asfixiados por la burocracia y el enfrentamiento entre administraciones, entre partidos, entre preferencias ideológicas, vaya a echar a andar. Las buenas palabras y las visitas presidenciales o ministeriales nunca se traducen en hechos. El movimiento no ha llegado. La plaza de Sevilla podría estar ante su última oportunidad. Como toda la ciudad entera.