La Voz de Cádiz

El tejido industrial recobra el pulso

La inversión de Torrot en la Bahía abre la puerta a la llegada de nuevas empresas

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Hay que tirar de hemeroteca, la memoria puede jugar una mala pasada, para recordar la última inversión industrial que llegó a la Bahía. En mayo de 2010, la empresa catalana Oromas, especializada en la fabricación de pastas, anunciaba una inversión de 46,9 millones de euros para abrir su nueva factoría en el Bajo de La Cabezuela. La previsión inicial era la creación de, al menos, 32 empleos. La planta, de más de 22.000 metros cuadrados de superficie construida, es hoy una realidad y cuenta con dos líneas automatizadas para pasta larga y otras dos para pasta corta, con sus correspondientes equipos robotizados de envasado, empaquetado, encartonado y paletizado. La producción total supera las 95.000 toneladas anuales. La catalana Torrot-Gas Gas, dedicada especialmente a la fabricación de motocicletas, ha apostado también por la Bahía de Cádiz y lo hace de la mano de Carbures. La empresa quiere fabricar en Cádiz su nuevo producto.

Se trata de un ciclomotor eléctrico cuyas baterías se cargan en casa y aportan una autonomía para recorrer unos 200 kilómetros. Es lo que han denominado como ‘Velocípedo’ y será con toda seguridad uno de los vehículos más solicitados para moverse por la ciudad. Este ciclomotor llevará piezas en fibra de carbono y para ello es clave la participación de la empresa gaditana Carbures y de su planta portuense. Torrot tiene intención de crear 200 empleos, entre directos e indirectos, y comenzar la producción el próximo verano. En tres años saldrán 16.000 unidades de su planta gaditana. La llegada de Torrot abre la puerta a la entrada de nuevas inversiones industriales en Cádiz, pero lo verdaderamente positivo de esta inversión es que, por primera vez, después de varios años, la industria de Cádiz recibe inversión de fuera. Esto significa valor añadido y, sobre todo, estabilidad para nuestra economía._Hasta ahora, nuestra principal fuente de ingresos estaba delegada en el sector servicios. Tanto el mercado laboral como el futuro de la economía gaditana se habían confiado a la hostelería, cuyo comportamiento no es en absoluto lineal sino cíclico, es decir, se mueve por temporadas, lo que provoca grandes altibajos en el empleo. La industria, por el contrario, es capaz de aportar mayor seguridad. Torrot tiene previsto invertir 16 millones de euros para implantarse en los antiguos terrenos de Altadis, en la Zona Franca.

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