Opinión
Fernando Sicre - Opinión

Tanques y tractores

Los nacionalistas esperaban los tanques del Estado

Actualizado:

Los nacionalistas esperaban los tanques del Estado. Los independentistas alardearon de tractores atascando Barcelona. El Estado de derecho moderno contra el nacionalismo aldeano. El golpismo nacionalista contra la paciencia ciudadana. La conspiración para subvertir el orden constituido (la Ley) es una constante histórica. Desde la Gran Conspiración, término atribuido a la guerra que aconteció en la Britania romana cerca del final de la ocupación romana de la isla, cuando el emperador Valentiniano estaba en campaña contra los alamanes en esa época y fue incapaz de responder personalmente. Momento en el que los conspiradores aprovecharon la coyuntura para la subversión. De igual modo Catilina pretendió subvertir la Republica romana. Ya en el siglo XX el paradigma del golpe a la democracia urdido desde el poder, auxiliado por las intrigas desde dentro del Estado, son el nacismo y el comunismo. Tanto monta, monta tanto. Hitler comenzó la trama en 1919. El instrumento necesario para ello fue la creación del Partido Nacionalsocialista Obrero Alemán. La fase preparatoria de asalto a la democracia y al imperio de la Ley, finaliza en 1933 cuando Hitler es nombrado Canciller, tras una serie de elecciones parlamentarias y las consiguientes intrigas entre bastidores. La ley de plenos poderes otorgaba a Hitler la capacidad de ejercer constitucionalmente, a partir de ese momento un poder dictatorial y sin objeciones legales. La combinación de agudeza política, capacidad de engaño y astucia de Hitler convirtió la mayoría simple del partido en un efectivo poder de gobierno en la debilitada República de Weimar de 1933. Los comunistas urdieron su trama desde finales del siglo XIX, para dar el golpe definitivo en 1917. El comité de defensa de la Revolución, o sea, los golpistas de forma colegiada hicieron entonces el siguiente anuncio: «¡A los Ciudadanos de Rusia! El Gobierno provisional ha sido depuesto. El poder estatal ha pasado a manos del órgano del Sóviet de Obreros y Soldados de Petrogrado, el Comité Militar Revolucionario, que dirige al proletariado y a la guarnición…». Después de esto solo resaltar entre otras calamidades, los más de cien millones de muertos en nombre de la malvada y abyecta Revolución de matones.

El hilo conductor de los acontecimientos golpistas urdidos desde la democracia, ahora en territorios más cercanos, me llevan a 1978. La Operación Galaxia fue el nombre en clave dado a un plan golpista que tuvo lugar en 1978 durante la Transición Española. La conspiración sembró la duda sobre la fortaleza del Gobierno democrático de Suárez entre muchos militares. La débil reacción de éste ante los hechos y el escaso castigo a los participantes, pudo favorecer la repetición de un nuevo intento golpe de Estado, unos años más tarde, el 23-F de 1981. Los dos sospechosos principales fueron juzgados y condenados a ridículas penas. El golpe al Gobierno de 1981 tuvo unas consecuencias penales distintas. Todos los que colaboraron y participaron fueron condenados, entre ellos los principales responsables a penas de treinta años por rebelión militar.

Ahora Mariano se marchó a USA y anunció que se dirigiría posteriormente a Letonia. Declinó dormir en los laureles letones. Volvió aún no sé para qué. Porque está escrito todo sobre el nacionalismo excluyente. El alemán de los años treinta defendía el nacionalismo extremo y el pangermanismo, así como el antisemitismo. El catalán del siglo XXI defiende el nacionalismo excluyente, el pancatalanismo y el anti españolismo. Los golpistas catalanes usan ilegítimamente el poder del Estado para atacar la Constitución y el Estado de derecho, enterrando de paso a Montesquieu. Contra la barbarie nacionalista, ni tanques ni tractores, sólo la Ley. Como referencia las penas impuestas contra el Golpe de 1981: 30 años. Mañana debieran comenzar a desfilar los primeros. Los Mossos que tiene dependencia orgánica del Estado y funcionalmente de la Generalidad, debieran ser puestos al servicio del Estado de derecho, que no es precisamente el que impera en Cataluña. Mañana su dependencia funcional debiera ser replanteada.

FERNANDO SICRE