OPINIÓN

El sentido del puerto

La recuperación de suelo para otros usos no debe hacer olvidar la función básica de los muelles

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La ciudad de Cádiz ha empleado todo su interés para debatir, toda su atención –que tampoco es demasiada– en discutir sobre los mejores destinos del espacio que puede ganar a su puerto. Esa reflexión trata de adelantarse a la reutilización de hasta 300.000 metros cuadrados liberados de suelo portuario, que suponen una de las mayores oportunidades de expansión que tiene un municipio constreñido sin periferia ni alrededores a los que asirse. De ahí que esta conversación entre ciudadanos, empresas e instituciones sea esencial para la capital. No tendrá muchas ocasiones más de crecer en este siglo, menos aún en tales proporciones. Por lo tanto, conviene oír a todas las partes, despojarse de prejuicios y de la creencia de que la razón está de nuestro lado. Probablemente, lo más conveniente para los gaditanos salga de una combinación de las necesidades y advertencias de todas las voces.

Pero además de pensar juntos en el mejor destino del suelo liberado que transcurre en paralelo a la zona de Tres Carabelas y plaza de la Hispanidad, es fundamental recordar la trascendencia para la economía local y comarcal de las funciones portuarias, con especial protagonismo para la entrada en funcionamiento de la nueva terminal de contenedores. La llegada de una gigantesca grúa para moverlos recuerda la función principal del puerto, la del movimiento de mercancías que tantos empleos crea. Y más debe crear. Conviene no olvidarlo. Es más, conviene ubicar esta idea en primera posición. La actividad portuaria es esencial, aún menguada, para la capital gaditana. Renunciar a darle espacio y capacidad material es resignarse a perderla.

Los ciudadanos también atinan al resaltar que la capital gaditana necesita servicios como aparcamientos, sobre todo, recintos para grandes conciertos o para comercios que precisan de muchos metros. También han de entender que no todo el espacio puede tener esa finalidad, supondría que la ciudad se traga al puerto. Tan desaconsejable como lo contrario. Por último, a las instituciones les conviene admitir que, hasta ahora, han sido incapaces, todas, de satisfacer las necesidades y expectativas de los gaditanos en cuanto a equipamientos y espacios libres.

El Ayuntamiento, que ha encabezado el debate sobre los usos no portuarios de los terrenos liberados, haría bien en liderar también este recordatorio y esta reivindicación.