La Voz de Cádiz

De la sensación a los hechos

El deterioro de la limpieza pública podría ser un grave incumplimiento que llega a la Fiscalía

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El motivo es una sensación tan compartida por tantos gaditanos que tiene poca discusión. Los denunciantes son cinco delegados sinciales de Comisiones Obreras, difícilmente sospechosos de pertenecer a ningún contubernio mediático y masónico de los que fabrican constantes insidias contra el alcalde de Cádiz y su equipo. El hecho es que esos representantes han elevado a la Fiscalía un –presunto, posible, pendiente de valoración y confirmación– incumplimiento sistemático y organizado del contrato de limpieza pública entre el Ayuntamiento y la empresa concesionaria.

Esos demandante, cuya demanda aún puede ser rechazada, aseguran que se inflan partes e informes, que no se cumple con tareas esenciales y que no se han puesto en marcha contrapartidas incluidas en ese acuerdo.

Llegados a este momento, resulta que la sensación progresiva de que la ciudad está más sucia y abandonada, hasta límites lamentables, en muchos de sus rincones desde el año 2013 toma fuerza como una realidad demostrable más allá de las fotos y de las quejas de muchos comerciantes y ciudadanos. Ahora, hay documentos y debe ser la Justicia la que valore si son constitutivos de alguna falta administrativa, de alguna dejación o de algún tipo de incumplimiento grave.

El Ayuntamiento de Cádiz es muy libre de volver a usar su recurso eterno, que con los de antes todo era peor, que ahora todo se denuncia y antes nada, que todo es una conspiración de los oponentes políticos...

Pero resulta que hablamos de un servicio municipal esencial y está en sus manos, es su responsabilidad. Tanto si el problema viene de largo como si no, tanto si el conflicto está en el acuerdo que firmaron otros como si no, es su obligación afrontarlo y tratar de ponerle remedio. Los malos olores y los rincones cochambrosos no van a desaparecer con excusas y resulta que ninguna otra administración pública tiene capacidad legal para mejorar los servicios de limpieza.

Por una vez, los dirigentes municipales podrían comportarse como representantes políticos adultos y encargarse de los desperdicios porque con el cargo venía, inseparable, la responsabilidad de gestionarlos.

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