OPINIÓN

Renovación imprescindible

El rejuvenecimiento de la plantilla de Navantia debe ir acompañado de un incremento de su capacidad tecnológica de competir

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Hace más de medio año, en un verano que ya parece lejano, durante una visita a la Bahía de Cádiz, el nuevo presidente de Navantia, Esteban García Vilasánchez, anunciaba que su objetivo era acabar el año con un pacto entre dirección y plantilla para renovar de forma profunda y definitiva la mano de obra especializada de los astilleros gaditanos. Con ese pronunciamiento, venía a dar carta de naturaleza a la petición de los representantes laborales. Veteranos y sindicatos, portavoces y conocedores directos de la realidad de las factorías, llevaban años con las alarmas encendidas: la edad media es muy elevada, la capacitación no tiene la necesaria renovación tecnológica y los jubilados podían quedarse sin recambio real en un sector fundamental para la economía gaditana. La dirección de los astilleros admitía con el anuncio que este proceso, muy complicado, debía llevarse a cabo mediante pacto cuanto antes.

Navantia no quería, ni quiere, conflictividad laboral cuando la carga de trabajo ha subido, cuando algunos grandes encargos están a las puertas que nunca se terminan de abrir. Los astilleros de la Bahía tienen a mano el espejo. Sólo tienen que fijarse en el pujante sector aeronáutico para tratar de sacar adelante el rejuvenecimiento de la plantilla, un proceso difícil que no se resolverá sin una planificación muy seria y a medio plazo. De lo contrario, la retirada de los mayores y las bajas incentivadas dejarán paso a subcontratas y auxiliares, se perderán puestos de trabajo en las empresas públicas. Unir la salida del personal más mayor a la entrada de jóvenes que ya tengan contrato temporal, para convertirse en fijos, puede ser una fórmula que ya ha funcionado en esas factorías que construyen naves para que vuelen, en vez de hacerlo para el mar.

También es preciso cerrar una salida acordada y sin la menor sombra de precariedad a los que tengan más de 60 años. El 68% de los 5.283 empleados de Navantia tiene más de 50 años. En Bahía de Cádiz son el 30%, lo que significa 517 trabajadores, por encima de los 60 años. El objetivo de la renovación imprescindible no es sólo social. También se trata de cimentar una reconversión tecnológica que impulse la capacidad de competición de Navantia. No se trata de que sean más jóvenes, también de que estén al día, en hora, preparados para medirse a los mejores en los mayores proyectos.