EL APUNTE

Realidades paralelas

Podemos y Ganemos ya ni comparecen juntos pero comparten un balance asombrosamente triunfalista del año

Actualizado:

El Ayuntamiento de Cádiz hizo ayer un extraño balance político del año. Por primera vez, los responsables de los dos grupos políticos que lo forman (las marcas locales de Podemos y Ganemos) comparecieron por separado y con discursos distintos. Es la prueba de que las elecciones se acercan y toca disolver las alianzas políticas, reclamar protagonismo propio y marcar distancia de cara a la galería.

En lo que coincidieron el alcalde, González Santos, y el primer teniente de alcalde, Martín Vila, al hacer el repaso de la gestión fue en el sorprendente triunfalismo. Especialmente este último que se quedó a pocos centímetros de reivindicar como mérito propio la construcción del segundo puente en solitario, sin grúas ni operarios.

Sus versiones contrastan con la sensación de buena parte de la ciudadanía, y de toda la oposición, de parálisis absoluta. Más allá de alguna polémica simbólica sobre nombres, banderas o memoria histórica, no hay avance ni logro alguno, hecho que nadie recuerde. Ni siquiera, algún plan o anuncio que echarse a la esperanza y la imaginación. A cambio, también coincidieron ambos, cualquier crítica que se les haga es fruto de la ignorancia y la maldad. Si alguien considera que su trabajo es deficiente o nulo es porque «no han sabido explicarse» o por «problemas de comunicación».

La dura realidad es que muchos vecinos lo están entendiendo todo claramente y, aún así, no lo comparten. Pero es más fácil remitirse al complot que llena la ciudad de ratas inexistentes y a la teoría de la conspiración, que tiene un uso ilimitado. Una persona, un colectivo o una institución puede achacar a las pérfidas acciones de una mano negra –nunca identificada– cualquier calamidad que le suceda, cualquier error o negligencia, todos los incumplimientos y hasta la pereza.

Todos lo que salga mal viene a ser obra de los perversos hilos de los seres malignos que se reúnen constantemente a conspirar contra la causa, la que esa. Los malos, que no tienen nunca nombre ni rostro, ponen zancadillas a todo lo que se haga. En algunos casos puede ser verdad pero el mérito está en usarlo siempre, en cualquier contingencia. Siempre habrá partidarios o incautos que se lo crean.

El Ayuntamiento de Cádiz, su equipo de gobierno, ha perfeccionado esta vieja técnica hasta convertirla en una especie de mantra, en una letanía que cubre todas las semanas de cada mes, un año tras otro y ya va camino del tercero. La verdad es un concepto relativo.