El Apunte

¿Quién vigila el dinero de todos?

El escándalo en el Consorcio de Bomberos también destapa la dejadez en el control de las arcas públicas

La Voz de Cádiz
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La investigación llevada a cabo por los agentes de la Unidad de Delitos Económicos y Financieros (UDEF)de la Policía Nacional en Cádiz ha destapado todo un laberinto de presuntas irregularidades cometidas durante años en el Consorcio Provincial de Bomberos. El hecho ya de por sí encandaloso de que hayan podido extraviarse al menos unos ocho millones de euros de las arcas públicas va más allá de un presunto fraude. El supuesto desvío de este dinero a bolsillos particulares, al de unos pocos, es aún más dañino si ese caudal procede de los contribuyentes. De los que pagan impuestos para contratar con mucho esfuerzo financiero un servicio tan importante como es la lucha contra los incendios para que, al final, ese empeño terminara en aquellas fechas en manos de unos cuantos. Todo lo que ocurrió está ya en poder del juzgado que instruye el caso, pero los cuatro años de pesquisas arrojan demasiadas dudas sobre la forma de hacer de quienes dirigían intereses comunes. Pero, ¿quién vigilaba ese gasto?, ¿cómo pudieron hacer o deshacer a su antojo sin que nadie diera la voz de alarma mientras supuestamente lo hacían? El caso fue llevado a la Fiscalía por un sindicato. No lo denunció ningún ayuntamiento que paga a esta institución ni la Diputación Provincial, a pesar de ser los organismos claramente interesados en que los Bomberos funcionen de la forma más segura y transparente posible. Entonces, ¿quién vigila al vigilante? Este asunto no debe zanjarse únicamente con una resolución penal. Si se depuran responsabilidades por este cauce, también, si se comprueba que cometieron esos delitos tan graves, debería de servir para que se ponga sobre la mesa qué medidas hay que tomar para que exista un mayor control en un ente público como el Consorcio y, de esta manera, exigirle como a cualquier otra administración que tenga sus cuentas claras.

Se trata de velar por el bien común. De que el dinero que se coloca en este servicio vaya donde tiene que ir. Durante años los bomberos, los trabajadores, vienen denunciando la escasez de medios que sufren, la antigüedad de sus parques y herramientas, e incluso los retrasos en sus nóminas... un reclamo que se podría haber atendido, al menos en parte, si se hubiera dirigido el gasto a aquellas parcelas que eran más necesarias y no a otras que ahora se investigan.

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