Juan Casas Carbajo

El problema catalán

Juan Casas Carbajo
Actualizado:

Como este 10 de octubre el Presidente de la Generalitat de Cataluña pensaba proclamar la independencia del resto de España, conviene recordar que no es la primera vez que en esta querida región española, se intenta la independencia del Estado, sino que ha habido cuatro intentos, todos terminados en fracaso, pero antes quiero hacer un breve repaso sobre el origen político de Cataluña,( Tomado y adaptado de Aproximación a la Historia de España, cap. «El comienzo de las disensiones hispánicas», § 101) para después resumir también los intentos de independencia.

Cataluña formó parte de la Hispania desde los orígenes de ésta. En el año 800 a.C; perteneció a la Hispania fenicia, luego a la Iberia griega y desde el 218 a.C a la Hispania romana, cuando los romanos desembarcaron en Ampurias que formaba parte de la Tarraconense, la provinvia más importante del Imperio y cuya capital era Tarraco, la Tarragona de hoy. Cuando en el siglo III d.C. llegaron los visigodos, Barcelona fue, por poco tiempo, la capital de la Hispania visigoda, que luego se llamó Spania. Pero a partir del siglo VII de nuestra era, la península Ibérica se unifica políticamente bajo el reinado de Suintila.

También formó parte de la España árabe, en el siglo VIII, aunque al comenzar la reconquista, Barcelona y Gerona pertenecieron durante 200 años a la Marca Hispánica, formando parte del imperio carolingio. De todas formas, a partir del siglo XII se llamaba España tanto a los territorios dominados por los árabes, como a los que estaban bajo el dominio cristiano, incluído en éstos el Condado de barcelona.

Este breve repaso histórico nos demuestra que Cataluña nunca fue una nación, pues, como hemos visto, perteneció, primero a Hispania, después a España, posteriormente al imperio carolingio y a la corona de Aragón. Aunque en honor a la verdad, se puede hablar de una Cataluña independiente, durante los años 972 a 1017, cuando el conde de Barcelona Ramón Borrel II, gobernó con todas las atribuciones de un soberano, incluida la moneda propia. Pero ésta independencia solamente duró 45 años y, por lo tanto, no se puede considerar historia, sino anécdota.

En el año 1469 las coronas de Castilla y Aragón se unen con los Reyes Católicos que toman el título de reyes de España.

¿De dónde sacan el Sr. Puigdemont, el Sr. Junqueras y sus nacionalistas que Cataluña es una nación?

Veamos ahora, también brevemente, los intentos de independencia:.

El primer intento se produce en el reinado de Felipe IV, concretamente el siete de junio de 1640, coincidiendo con la celebración del Corpus Christi. Ese día se produjo en Barcelona un violento ataque a funcionarios reales y castellanos por parte de segadores y campesinos que es conocida como Guerra del Segadors. Aprovechando esta rebelión, el entonces Presidente de la Generalitat Pau Claris que, además de político pertenecía al clero, proclamó la República catalana el 17 de enero de 1641. Esta independencia duró solamente seis días, porque Claris se retracta proclamando al rey Luis XIII de Francia Conde de Barcelona.

El segundo intento de proclamar la independencia de Cataluña, fue durante la I República española y duró menos que el anterior, pues no llegó a los dos días.

La tercera intentona, desmiente el dicho de A la tercera va la vencida y ocurrió durante la Segunda República española. Francesc Macià, presidente de Esquerra Repúblicana, aparece por sorpresa en el balcón del Ayuntamiento de Barcelona, para proclamar la República Federal catalana, apenas una hora después de que el propio presidente de la segunda República, anunciara la nueva etapa. Varios ministros del Gobierno español son enviados para negociar con Macià, consiguiendo, tras duras e intensas negociaciones, que el consejo de Barcelona se haga cargo del gobierno de la Generalitat de Cataluña, aprobándose un año después el primer Estatuto de Autonomía catalán, conocido como el Estatuto de Nuria y acabando con la República Federal.

En el año 1934 presidiendo el gobierno de la Segunda República Alejandro Lerroux, el presidente de la Generalitat Lluis Companys, vuelve a proclamar el Estado catalán, alegando que el gobierno español era fascista y partidario de la monarquía. El gobierno de Lerroux decretó el Estado de guerra, provocando la muerte de cuarenta y seis personas, la detención de Companys y parte de su equipo de gobierno, la clausura del parlamento autonómico y la suspensión del Estatuto de Nuria.

El 11 de septiembre de 2012 se declara Cataluña como nuevo estado de Europa y Carmen Forcadell, dijo que al día siguiente el gobierno debería empezar a trabajar por la independencia.

El nueve de noviembre de 2014 se celebra un referéndum ilegal, reconocida la ilegalidad por el propio presidente de la Generalitat.

Y así llegamos al 1 de octubre pasado con la celebración de otro referéndum ilegal y la manifestación masiva en defensa de la unidad de España celebrada el domingo pasado, es decir, el día ocho del mes en curso en Barcelona. Esperemos que el Presidente de la Generalitat, dé marcha atrás esta tarde y todo vuelva a la normalidad.

Ante este panorama político y ante la posibilidad de que se cree un Frente Popular, he estado repasando la historia del que se formó en el otoño de 1935. La situación política era parecida a la de ahora. Un enfrentamiento entre los españoles que más que adversarios políticos eran enemigos. En el otoño de 1935 empezó a funcionar y el 15 de enero de 1936 firmaron su programa. Las dos Españas se enfrentaban a muerte sin tapujos. El líder de la derecha José Calvo Sotelo invocó al ejército como columna vertebral de la Patria. Francisco Largo Caballero, invocó a la guerra civil. José Antonio Primo de Rivera había declarado que el mejor destino de las urnas era romperlas. España se cubrió de carteles amenazadores de una y otra parte. El caos y los disturbios desembocaron en una sangrienta, larga y cruel guerra civil.

En 1977, los políticos españoles de uno y otro signo: Carrillo, Suárez, Fraga Iribarne, Felipe González, Alfonso Guerra y muchos más (que no se nombran por no extender el artículo) decidieron olvidar las dos Españas y mirar al futuro unidos, apoyados y animados por el Rey Juan Carlos I. España comenzó una etapa democrática que se integró, primero en el Mercado Común Europeo y luego en la Unión Europea, al formarse ésta. Todos éramos españoles y las distintas ideologías no eran obstáculos para mirarnos como hermanos. Los políticos eran adversarios no enemigos. Hasta que en 2004 llegó un presidente, que como diría Cervantes, aunque por distinto motivo, de cuyo nombre no quiero acordarme, que resucitó de nuevo las dos Españas. Los políticos de distinto signo pasaron a ser enemigos y los españoles divididos de nuevo. Y en esas estamos.

Volviendo a 1977, no todos pensaban igual: comunistas , socialistas y los del régimen de Franco, evidentemente pensaban de distinta forma, pero comprendieron que la verdad absoluta no la tiene nadie, sino que todos tienen una parte de ella y decidieron pensar en lo que les unía y olvidar lo que les separaba, llegando a un consenso que puso a España al nivel de las naciones grandes de Europa. Si los políticos actuales, actuaran como aquellos, la situación actual no presentaría ningún problema. Llegarían a un acuerdo por el bien de España. Pero, por lo que se ve, una parte importante de ellos no está por la labor y me temo lo peor. En Alemania o en Francia esto no sería un problema y lo resolverían dialogando, como ya han hecho otras veces y las naciones han salido a flote. Esperemos que impere el sentido común y no perdamos lo que hemos conseguido en estos últimos cuarenta años.

El día 1 de octubre (como he señalado más arriba) los catalanes celebraron otro referendum ilegal. Declarado así por la Fiscalía General del Estado., por el Gobierno y por los partidos constitucionalistas. El Gobierno envía efectivos de la Guardia Civil y de la Policía Nacional, para reforzar la actuación de la policía autonómica, pero, a pesar de todo, el referendum se celebró y el Presidente de la Generalidat, amenaza con proclamar la República Catalana, el martes diez de este mismo mes. El Rey de España se ha dirigido a los españoles para informar de la gravedad de la situación criticando duramente la actuación de las autoridades catalanas. Las personas sensatas del P.S.O.E., que las hay y muchas, piensan: que no se puede dialogar con los separatistas mientras estén fuera de la ley. Y he escuchado las opiniones de don Alfonso Guerra, de don Guillermo F. Vara, de don Felipe González, de don José Borrel y de don Juan Carlos Rodríguez Ibarra, entre otros, en este mismo sentido. Dentro de la Ley se puede hablar de todo, se llegará o no a acuerdos, pero se puede hablar. De momento, parece ser, que el actual líder del P.S.O.E.,está en esa línea.

Esperemos que el Presidente de la Generalitat dé marcha atrás en su intención de declarar la independencia de forma unilateral y no volvamos a las andadas de de un nuevo Frente Popular, que ya sabemos como suelen terminar. Los españoles podemos ser de izquierdas, de derechas, de centro, católicos, protestantes, testigos de Jehová, musulmanes o de cualquier otra religión o partido político, pero respetando las leyes que todos nos hemos dado y respetando también las opiniones de todos, porque todos tenemos una parte de verdad. Hace muchos años aprendí que ésta se asemeja a una gran bola de cristal que estaba flotando en el espacio y que recibiendo la luz del Sol, brillaba en su totalidad; pero un buen día se desplomó y cayó al suelo rompiéndose en mil pedazos. Unos eran grandes, otros medianos, otros pequeños y hasta algunos minúsculos. Pero en todos brillaba la luz del Sol, en unos más que en otros, pero en todos lo hacía. Pues eso pasa con las opiniones; cada persona, cada grupo tiene la suya, pero ninguno tiene la verdad absoluta, por eso hay que escuchar y respetar todas, por pequeñas que parezcan, ya que al unirlas podemos acercarnos más a la verdad.

El ser de una opinión distinta significa ser adversario, pero no enemigo. Los enemigos resuelven sus diferencias, peleando entre sí; mientras que los adversarios discuten, exponen sus opiniones dialogando y al final llegan a un acuerdo aceptado por todos. Pidamos a Dios que el problema que hoy existe en Cataluña se resuelva así y que no desemboque en otro Frente Popular que nos perjudicaría a todos, rompiendo la convivencia pacífica y democrática de la que disfrutamos y que tanto nos costó conseguir.

Juan Casas CarbajoJuan Casas Carbajo