Adolfo Vigo

Pocas luces Adolfo Vigo

Solamente se adornaran nueve calles de nuestra ciudad, dejando el resto en la más absoluta oscuridad

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Te vienes a hacer las compras de Navidad, ‘gordi’??», le dijo Teresa. «Imposible, ‘cari’. Estoy aquí liado quitando nudos», le contestó un afanado José María. «¿Quitando nudos? ¿Que te has metido en algún club de cabotaje? Mira, que después te lías a la hora de hacerte el nudo de la corbata», le espetó ella. «Que no, Tere. Que como la gente está dando el coñazo con lo de las luces de Navidad y se nos ha ido el tiempo, estoy desenredando las guirnaldas de colores que me han vendido en el chino de Sacramento para irlas poniendo por las esquinas. A ver si así calmamos a los comerciantes, que después vienen los carnavales y ahí hay que cumplir…». «Me da que con las pocas luces que has conseguido no vas a dejar contenta a la ciudad….» exclamó una resignada Teresa.

La verdad es que este dialogo humorístico lo tenía escrito desde la semana pasada, en la que el Ayuntamiento anunció que las calles de nuestra ciudad permanecerían a oscuras durante las fechas navideñas. Anunciando que sólo se iluminarían algunas plazas de nuestra ciudad, tanto de Intramuros como de Extramuros, para no crear discriminación entre ciudadanos, así como la Avenida principal.

La cosa es que, durante una semana de críticas y movilizaciones por parte de la ciudadanía, el equipo de Gobierno ha tenido que dar macha atrás y buscar la salida más honrosa posible a una discriminación más que manifiesta entre las celebraciones que se producen en nuestra ciudad. Y es que, por todos es sabido, cuando llegue la fiestas grandes de la ciudad, como es el Carnaval, nuestras calles se engalanarán con todo tipo de iluminación para darle luz a la única fiesta que cuenta con el beneplácito de nuestro Ayuntamiento.

Pero la medida adoptada no es para nada del agrado de todos los comerciantes. Y es que solamente se adornaran nueve calles de nuestra ciudad, dejando al resto de los negocios de otras calles en la más de las absolutas oscuridades festivas, ocasionando una discriminación entre negocios, diferenciando el Ayuntamiento entre comerciantes de primera, que verán iluminados sus negocios, y de segunda, que serán los que tengan que buscarse las habichuelas decorando e iluminando sus negocios, haciéndolos atractivos a los compradores, con sus propios recursos. Contrariándose de esta manera con lo que decían, en un principio, de no crear discriminación entre ciudadanos de Cádiz centro y de Extramuros, y creándola entre comercios de calles más transitadas y los que son de calles menos comerciales. Sin explicar, por otro lado, cuál es el criterio utilizado para valorar la idoneidad o no de ponerlas en unas calles y en otras no.

Además, la solución buscada tampoco se me antoja que sea la más adecuada. Será Eléctrica de Cádiz la que asuma el gasto de dicha decoración, anunciando el alcalde que seguirá buscando que otras empresas municipales se suban al carro de correr con algunos gastos a la hora de decorar la ciudad. Señalando que esto no es más que un parche, ya que en un futuro, si los comerciantes quieren luces de Navidad, serán ellos los que deberán de asumir el cincuenta por ciento del coste. Echando una losa más sobre el maltrecho estado en el que se encuentra nuestro entramado comercial, como si pudiéramos permitirnos el lujo de jugar con el pan de tantas familias que dependen de esta época navideña para hacer frente a sus necesidades.

Pocas luces son las que nos alumbran.

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