El Apunte - OPINIÓN

Omisión de socorro

Dejar de gastar 2.000 millones en planes de empleo con el paro de esta tierra provoca rabia

La Voz de Cádiz
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Hacer mal uso, incluido el desuso, de los fondos públicos dedicados a combatir el desempleo siempre debería ser motivo de censura por parte de los ciudadanos. Debería suponer un escándalo que, generalmente, queda oculto por la indiferencia y el desánimo. Pero si ese desperdicio de dinero colectivo, aportado por todos, destinado a todos los que lo necesitan, se produce en un territorio como el andaluz, la irritación debiera alcanzar proporciones de rabia. Un partido como el PSOE, que presume de ser progresista y solidario, debiera defender como nadie esa coherencia política que pone en relación los pensamientos y los actos, los discursos y las decisiones, los dichos y los hechos.

El gobierno autonómico ha incurrido de forma grave en esa incoherencia, la más dolorosa de todas en un territorio como Cádiz, como Andalucía, donde la Junta de Andalucía devolvió 2.000 millones de euros destinados a planes de empleo por no darles uso, por no aplicarlos en los programas requeridos, en suma, por falta de ejecución. Dejar de gastar esa cantidad ingente de dinero para formar a muchos andaluces y gaditanos en paro no será delito pero debiera considerarse como una ofensa general hacia todos los ciudadanos.

Resulta inexplicable cuando, en gran parte, ese montante proviene de un esfuerzo solidario realizado por otros territorios españoles y europeos con la finalidad de equilibrar los niveles sociales, con el reto de reducir el desempleo de aquí para que alcance los niveles de allí.

En algunos casos sangrantes, los proyectos que se fueron al limbo estaban previstos para 2011, con lo que han sido siete los años desperdiciados en una materia que debiera ser considerada de emergencia; en una provincia que, según la Encuesta de Población Activa (EPA), aún tiene a un 30% de su población sin empleo. En comarcas como la Sierra de Cádiz, con una problemática muy específica, que se une con la despoblación y la emigración, ni siquiera se ha llegado a poner en marcha un solo plan de empleo de origen autonómico. Como «intolerable» e «inaceptable» lo calificaba ayer el delegado del Gobierno en Andalucía.

Pero de nada servirán esas palabras si una mayoría de ciudadanos no las entiende como propias. Dejar de utilizar herramientas para ayudar a quién lo necesita, en otros ámbitos aún más dramáticos, tiene un nombre. Se llama ‘omisión de socorro’.

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