Adolfo Vigo

No sin mi pezón

No es que me haya vuelto loco, que me haya dado por estudiar anatomía o que, simplemente, haya vuelto a leer ‘La familia de Pascual Duarte’

Adolfo Vigo - Actualizado: Guardado en:

No es que me haya vuelto loco, que me haya dado por estudiar anatomía o que, simplemente, haya vuelto a leer ‘La familia de Pascual Duarte’ y me haya impresionado, nuevamente, ese pasaje en el que la madre de Pascual, en una pelea, le arranca el pezón a su hijo. No es eso. Me refiero, más bien, a ese puritanismo tan mal entendido, y peor llevado, de los norteamericanos a la hora de publicar algunas fotos en la red social facebook. Por lo visto, entre las normas de dicha plataforma social se establece la prohibición de subir fotos en las que se puedan contemplar el pezón de una persona, concretamente, el femenino –por lo visto el de los hombres no es ofensivo–, con la consiguiente censura y, posterior bloqueo para poder interaccionar en dicha red. Y, en especial, quiero hacer mención a la sanción impuesta a un amigo por ilustrar un simple poema en dicha comunidad social con el desnudo de una mujer, titulada ‘La metamorfosi di Calliope’ de Federico Bebber, y en el que, como si de una rosa se tratara y sin mayor problema, se podía ver un pezón.

Por lo visto, para estos ‘iluminados’ de las barras y estrellas, es mucho más ofensivo que se enseñe un inocente pezón en una publicación de facebook que el hecho de que sus hijos lleven pistolas a los institutos y causen masacres, que la policía se vea con licencia para matar simplemente por el hecho de que al que tienen enfrente sea de raza negra, o el mantener una prisión en Guantánamo. Siendo después el país con la mayor industria del cine pornográfico, y el que más exporta al resto del mundo. Se nota que Marck Zuckerberg no ha crecido en un país en el que toda una generación se ha criado al calor de los pechos que salían al descubierto en las películas de Pajares, Esteso, Ozores y compañía.

Lo peor de todo es que, al final, nos miramos en el espejo de esos pazguatos yanquis, exportando sus defectos, y no sus virtudes. Y ya nos estamos contagiando del virus de la intolerancia, de la vergüenza a un simple pezón, llegándose al punto de leerse noticias en las que se nos relata cómo se ha insultado o afeado a una mujer por el simple hecho de amamantar a su recién nacido en la calle viéndosele el dichoso pezón de la discordia, considerándolo como una ofensa hacia una moral malentendida y rancia, intentando relegarlas a cuartos alejados de la sociedad por el simple hecho de considerarlo una práctica vergonzante.

Os invito a todos a que en estos días pongamos en nuestros perfiles de facebook la foto de un pezón, sin carácter sexual, ni de provocación. La imagen de un simple pezón. Y así demostremos nuestra repulsa a esa doble moral trasnochada y puritana que no nos permite publicar la imagen de una parte del cuerpo femenino, que no posee ningún connotación, salvo para esos y esas obtusas de mente calenturienta que pululan en la tierra de Donald Trump, pero que si permite que se propaguen fotos de niños con deformidades, enfermos terminales o de maltrato animal, sin contar con las referidas a las ofensas contra las creencias religiosas de muchos de sus usuarios.

Miguel, va por ti y por tantos a los que les han censurado la simple imagen de un pezón femenino por considerarlo contrario a la moral imperante. Va por todos, #nosinmipezón….

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