EL APUNTE

Navidad sin hambre y frío en el portal

Las instituciones humanitarias se vuelcan en estos días en ayudar a los más necesitados a pasar la Navidad en las mejores condiciones

La Voz de Cádiz
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El 25 de diciembre se celebra, ya todos somos mayores para saberlo, el nacimiento de Jesús de Nazaret, la piedra angular de la historia para el mundo cristiano. Pero, todos somos mayores, se sabe que es una fecha tomada por consenso, que no se conoce con exactitud cuándo nació y que el hecho de que lo hiciera en diciembre contradiría los textos bíblicos. Sin embargo, se eligió el día 25 de diciembre porque es precisamente en las fechas propias del solsticio de invierno cuando, en casi todas las culturas, se celebran fiestas para combatir algunos de los grandes temores del hombre: la soledad, la oscuridad, el frío y el hambre. Las familias y los amigos, al calor de la estufa y la luz de las bombillas, cantan, ríen, beben que hoy es Nochebuena y en estos momentos no hay que tener pena. Fuera, en la oscura acera, decenas de gaditanos invisibles sufren la sinceridad del frío, el mordisco del hambre y el grito de la soledad.

Asociaciones como Cruz Roja, Calor en la Noche o el Banco de Alimentos tratan de paliar esta situación y procuran que, al igual que sale el sol sobre justos y pecadores, también llegue un poco de alegría para quienes han quedado apartados de las fiestas de una sociedad que disfruta brindando consigo misma. No piden mucho. Juguetes (no sexistas ni bélicos) para que los niños puedan sonreír, mantas para engañar a las bajas temperaturas y manos que repartan los alimentos que fueron donados en semanas anteriores y en los que, además de las consabidas legumbres y pastas, también se incluyen productos navideños. «Se agradecen mucho por estas fiestas», admitían en el Banco de Alimentos.

Todos somos mayores. Los Reyes Magos, para que vengan, necesitan una ayuda que pasa por ponerse un momento en el lugar del otro, por compartir lo que sobra, ya sean juguetes, alimentos, dinero o tiempo. Hay muchas entidades gaditanas que, como pajes silenciosos, se encargan de que esos presentes lleguen a quienes tienen que llegar. Calor en la Noche, a quienes quieran ayudar, no les pide ni oro, ni incienso, ni mirra: «Que lleven en su coche ropa de abrigo y una manta y, si se encuentran con alguien que los necesitan, que se lo den». Llegadas estas fechas se repetirán, como desde que no éramos mayores, muchas cosas, pero que entre ellas no esté que más personas acaben abandonadas por todos en un solitario portal.

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