Fernando Sicre Gilabert

Mossos y 'nenassas'

He de suponer que cuando en el siglo XVIII se crean los ‘Mossos’ por la Administración borbónica eran mozos como Dios manda

Fernando Sicre Gilabert
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He de suponer que cuando en el siglo XVIII se crean los ‘Mossos’ por la Administración borbónica, por Real Decreto del Capitán General de 24 de diciembre de 1721, como Escuadras de Paisanos Armados con el fin de mantener el orden público en sustitución del somatén y acabar con los reductos de los partidarios del Archiduque Carlos, llamados «migueletes», eran mozos como Dios manda. Ha pasado mucho tiempo desde entonces y su compromiso con el orden constitucional no siempre ha sido el debido. Es algo recurrente por lo que veo. Me detendré en 1934 cuando se produjo la detención de parte de sus efectivos durante la proclamación del Estado catalán. Un golpe de Estado apoyado por unos «mossitos» insurrectos. Ahora la historia se repite. 1934 y 2017 dos años de confusión, ofuscación y sobre todo de gran preocupación democrática. Una diferencia, la República y sus poderes dispusieron de más determinación que la que hoy exhibe el Gobierno. Y no será por la actuación ejemplar y ejemplarizante del Jefe del Estado Felipe VI, continuador nominativo en la saga borbónica de Felipe V, quien reinaba cuando la Guerra de «Sucesión» que no de «Secesión», momento en el que se crean los «Mossos».

Hoy, época catalana marcada por el puyolismo (saga de delincuentes de la sagrada familia) y remarcada por el delincuente Mas (saga de delincuentes del 3%, hijo putativo del Padrino Jordi y de su defraudador padre sanguíneo, y por méritos propios malversador de dinero público) y por último y con carácter coetáneo, el Presidente del flequillo, delincuente en potencia y aspirante a mártir por la causa, patrocinador del martiroloquio catalán. Época solo comprensible e inteligible con el apoyo ciego de los «Mossos». Como si de la Guardia de Corps de la época de Felipe V se tratara, integrada en parte por oficiales especialmente escogidos para prestar servicio a la «causa», olvidando que la real causa de su existencia y presencia en su territorio es el pueblo en su integridad y no sólo una parte de él. Pero es más, los «Mossos» constituyen la Policía de la Generalidad, que forman parte de las fuerzas y cuerpos de seguridad del Estado, refundada como cuerpo policial con competencias de policía integral en 1983. Días atrás han protagonizado una sucesión de hechos vergonzosos y vergonzantes. Sólo una pequeña ristra de ejemplos donde «mossos» son tildados de delincuentes: la Audiencia de Barcelona condenó a seis años y siete meses de cárcel a tres por las torturas y lesiones provocadas a un detenido; la Audiencia de Barcelona condenó a dos años de cárcel y dos de inhabilitación por golpear en la cabeza a un joven; Otros dejaron tuerta a una mujer tras una manifestación en el centro de Barcelona; seis ellos reconocen que mataron a un hombre en la Barceloneta y otros dos admiten que obstruyeron la investigación judicial para encubrir a sus compañeros…En fin, no tengo espacio para seguir relatando como se las gastan cuando quieren «per sé» o cuando la Generalidad les incita a delinquir. Lo digo porque estos días, esa «mancha» de indeseables traidores, han sido colaboradores necesarios para uno de los mayores atropellos contra la Guardia Civil y la Policía Nacional. Los «Mossos» como era absolutamente previsible han desobedecido una orden judicial. No sólo han permitido la consulta ilegal, sino que abandonaron a su suerte a los guardias civiles y los policías nacionales integrantes de los operativos policiales, asediados por masas fanatizadas e irracionales. Si fuera la guerra serían condenados a la mayor de las penas del Código de justicia militar, como no lo es espero que lo sean por traición y cobardía, amén de todo lo que proceda en el Código Penal.

Define el diccionario al mozo como una persona fuerte, alta y apuesta, que se encuentra en la edad intermedia, entre la niñez y la adolescencia. Por todo esto los «Mossos» no son mozos. Solo pueden asemejarse conceptualmente al concepto de «nenassas». La RAE no lo contempla, tampoco el Diccionari.cat. Pues que lo vayan creando.

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