El Apunte

Un mercado de empleo frágil

Aunque las cifras globales son mejores que hace un año, la temporalidad aún lastra a la provincia

La Voz de Cádiz
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Con los precedentes en esta provincia, resulta difícil ser optimista en materia de paro y empleo. Las esperanzas son, siempre, frágiles. Por necesidad y por prudencia. Por costumbre, también. Los números han sido históricamente tan malos, tan dolorosos, que las recuperaciones nunca parecen suficientes ni constantes. Hay demasiado terreno que recuperar y cualquier recaída resulta más dañina que en cualquier otro territorio. Por desgracia, como población, somos expertos internacionales en desempleo, en analizar cifras y lamentar su evolución. Controlamos todos los aspectos de este fenómeno social excepto sus causas y soluciones. De lo contrario, se habrían aplicado remedios, alivios, en los últimos 40 años. Pero en manejar sus números y porcentajes tenemos un auténtico doctorado, el que dan tantas décadas a la cabeza del triste ranking en Andalucía, España y Europa. Así que ya sabemos que el otoño suele ser complicado, por tradición. El de este año no ha sido una excepción y Cádiz suma ya cuatro meses consecutivos de subidas, aunque si se mira el mismo mes del año pasado, ahora hay 15.000 desempleados menos, que no son pocos. Sin embargo, las cifras están lejos de ser satisfactorias. El mercado laboral gaditano adolece de una temporalidad preocupante, de una excesiva dependencia del sector servicios, es decir, de hostelería, comercio y turismo.

Precisamente por esa condición, los contratos temporales de comercio y hostelería, los contratos de la temporada de Navidad, son ahora la esperanza. Los niveles de contratación se anuncian mucho más altos que los de años precedentes por más que también sean efímeros. Esos vaivenes del sector servicios (tan notables en Navidad, Semana Santa y, sobre todo, verano) ya stán previstos y descontados. Conviene tener presente que la situación mejora pero poco, lentamente y dentro de unos números aún preocupantes en la provincia de Cádiz, pero mejora notablemente respecto al mismo mes de hace un año y del anterior. Ha sido uno de los otoños «menos malo» en varios años y a esa esperanza habrá que agarrarse.

En cualquier caso, pase lo que pase en Navidad, es imprescindible tener siempre presente que la cifra de demandantes (que se queda en casi 160.000 personas) aún es demasiado elevada como para dejar de trabajar de forma obsesiva en la mejora de un mercado laboral evidentemente enfermo y débil.

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