OPINIÓN

Logroño con... moño

Una vez más, la sátira gaditana se hace patente en el escenario del Gran Teatro Falla

Actualizado:

Ayer como un año más se alzó el telón del Gran Teatro Falla para dar inicio a la tradicional batalla de coplas. Una vez más, la sátira gaditana, el doble sentido, el humor fino de nuestra ciudad, y foráneos que vengan, se harán patente en el escenario del gran coliseo gaditano.

Como viene siendo tradicional, las agrupaciones se armarán de grandes rimas. Utilizarán toda la capacidad de su ingenio para conseguir aquella que sin decir lo diga todo. Rebuscarán en el diccionario de la RAE para no caer en la fácil consonancia de Logroño con… moño. Y es que, de todos es sabido, el ingenio en la rima de muchas de las agrupaciones que participan en nuestro concurso no tiene parangón, y eso rima con un buen… mostachón.

Desde las tablas se criticará todo lo ocurrido en la ciudad, en la comunidad y en el país. Desde los tangos, pasodobles y cuplés se hablará sin tapujo de los temas que han afectado a nuestra sociedad sin mirar a quien afecta, si al Partido Popular, al Rey, al PSOE, o al mismísimo Podemos… esto último ni nos lo creemos. Seguro que se hablará de las ratas que han asolado a nuestra ciudad durante este verano, o del estado de los jardines de nuestra ciudad. También se criticará la falta de limpieza de la misma. Estoy convencidísimo que se le dará tanta caña al equipo de gobierno actual como al que encabezaba Teófila Martínez. Y ello porque el carnaval de Cádiz no entiende de colores, de política ni de siglas.

No me cabe la menor duda que se sacarán tipos alusivos a la religión católica al igual que a la musulmana porque a nuestros autores les gusta transgredir lo sagrado sin importarle quien sea el dios de la misma, sin autocensurarse a la hora de tener que parodiar a Dios Padre, a Buda o al mismo Alá. Se tratará desde el punto de vista más neutral y de igual manera los abusos sexuales de los sacerdotes y los matrimonios con niñas menores aprobado por ciertas religiones. Se tratará, seguramente, el asunto de Cataluña y el independentismo desde el más absoluto prisma aséptico. Seguro que a ningún ‘italianini’ ni a ningún ‘lunero cambembo’ le saldrá algún antepasado payes y defenderá la república catalana como si le fuera en ello su propia vida o su propia independencia.

Sé, a ciencia cierta, que se alabará el trabajo de las fuerzas y cuerpos de seguridad del Estado en las diferentes labores que realizan, como en las nevadas, en los incendios que han asolado España, en las misiones humanitarias en las que participan, y no se utilizará el caso más mínimo para desprestigiar a dichas entidades.

Y es que el Concurso de coplas del Carnaval de Cádiz, ojo con no confundirlo con el Carnaval propiamente dicho, es puro ingenio, pura crítica social. Aquí nadie sale coartado por sus pensamientos, o por los del público, ni siquiera por las ideologías políticas. Y se lanzarán críticas mordaces contra todos los dirigentes por igual, contra todas las organizaciones por igual. Las agrupaciones que participan nunca, pero nunca, nunca, se suben al escenario a buscar el aplauso fácil del respetable, a buscar la demagogia barata de cantar lo que el público, o el político de turno, pretende oír o lo que saben que está de moda y les puede dar los puntos necesarios para llegar a la final.

Lo dicho, todo es pura ironía… o no.