El Apunte

El logro y los cómplices

La municipalización ya es una realidad al margen del interés de los vecinos y por puro interés ideológico

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Se abrieron los montes y parieron un ratón. Por fin ha conseguido sacar adelante el Gobierno local una pequeña parte del proceso de municipalización de servicios que quiere poner en marcha en el Ayuntamiento de Cádiz. Como resaltó una parte de la oposición, formada por Ciudadanos y Partido Popular en esta ocasión, es una clara demostración de cómo el equipo de Gobierno ha logrado anteponer a toda costa su ideología en el día a día de los gaditanos. El proyecto tenía que salir adelante más allá de que sea beneficioso o no para la ciudad. Si de Podemos dependiese, directamente no existirían las empresas privadas. Ni el libre mercado. Ni la competencia. Comunismo lacerante y trasnochado.

Durante la sesión celebrada ayer, el concejal de Ciudadanos expresó a la perfección lo que significa en el fondo la pretensión de los actuales rectores de la ciudad: significa que cualquier empresa que preste sus servicios a cambio, lógicamente, de una remuneración, para Podemos es sospechosa de tratar de beneficiarse del dinero público con oscuras maniobras.

Porque por más que se empeñen, es inviable que asumir a cientos de trabajadores de empresas que actualmente prestan sus servicios al Ayuntamiento suponga un ahorro para las arcas municipales. Precisamente, si esos servicios se externalizaron en su día es porque suponían un ahorro y una mejora en las prestaciones que reciben los vecinos. Y está por ver que ese servicio vaya a mejorar. En ningún momento se valora si los gaditanos tendrán mejor atención en los servicios de playas, o en los que se pretendan municipalizar en cada ocasión.

No es, por tanto, una cuestión práctica ni por el bien de la ciudad, sino un simple intento de imponer su ideología, la que quiera que sea, y que pasa por demonizar el desempeño de toda empresa privada que obtenga un concurso, que desempeñe cualquier concesión. A quien sí parecen haber convencido es al PSOE que, superados sus remilgos, votó a favor de la propuesta porque a la hora de la verdad siempre es cómplice necesario. Obviamente, esa es su función principal. Su apoyo es el que sostiene al Gobierno local donde está: en el poder municipal desde junio de 2015.

Pero si al final todo este proceso resulta un fracaso y una pérdida de tiempo y dinero, será tan responsable como el propio equipo de Gobierno.