El Apunte

Jugar con fuego

El alcalde de Cádiz debería ser mucho más contundente a la hora de condenar amenazas como las recibidas por Fran González

LA VOZ Cádiz - Actualizado: Guardado en:

Una de las noticias más relevantes de la pasada semana fue la de las amenazas recibidas por Mamen Sánchez y dos de sus concejales en el Ayuntamiento de Jerez. Especialmente grave fue el episodio sufrido por la alcaldesa, que vio como su coche había sido rociado con ácido en el garaje en el que lo tenía guardado y que pudo tener aún peores consecuencias si su hija pequeña hubiese entrado en contacto con el producto. Según relató la propia Sánchez, a punto estuvo de hacerlo, aunque afortunadamente su marido lo evitó.

Un asunto lamentable que absolutamente todo el mundo ha repudiado y por el que ha recibido numerosas muestras de afecto y solidaridad.

Hoy, en la capital gaditana, el portavoz del Partido Socialista en el Ayuntamiento, Fran González, deberá acudir a los juzgados para declarar tras la denuncia que presentó el pasado 1 de julio por las amenazas recibidas durante la celebración del Pleno municipal de aprobación de presupuestos.

González y su partido se posicionaron en contra de las cuentas presentadas por Podemos y así lo manifestaron. Por ello, dos personas que en ese momento se encontraban en el público profirieron gritos y amenazas contra él. «Vais a tener que salir a la calle con escolta», fue una de las frases que se oyeron aquel día en el Ayuntamiento.

Se da la circunstancia de que uno de los autores de las amenzas es Alexis González, quien iba de número 13 en la lista de Podemos en las últimas elecciones municipales, lo que añade aún más gravedad al caso.

Y aún más grave resulta que, en cierto modo, el alcalde gaditano, el máximo representante de la ciudad, justifique y excuse la actitud de su simpatizante, asegurando que todo era fruto «de la situación personal que está atravesando». Bien haría José María González ‘Kichi’ en ser más contundente a la hora de condenar este tipo de hechos. No hay justificación posible. No existen atenuantes. La Justicia deberá decidir cuál es el castigo que se le ha de imponer.

Porque si empezamos justificando tan lamentables hechos, poniendo paños calientes y jugando con fuego, al final las consecuencias serán mucho peores.

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