Fernando Sicre

Imperativo moral socialista: no, no es no Fernando Sicre

En la ‘Crítica a la razón práctica’ incluyó Kant la pregunta «¿qué debo hacer?’, introduciendo al hombre en el orden de la moralidad

Fernando Sicre - Actualizado: Guardado en:

En la ‘Crítica a la razón práctica’ incluyó Kant la pregunta «¿qué debo hacer?’, introduciendo al hombre en el orden de la moralidad. La ley moral debe presentarse bajo la forma de un deber, de un mandato o lo que es lo mismo, de un imperativo categórico: «obra de tal modo que la máxima de tu voluntad siempre pueda valer al mismo tiempo como principio de una legislación universal». Éste principio de universalización nos lleva «a no hacer a otro lo que no quiero para mí».

La ética kantiana es una ética formalista, pero no lo es de los resultados y del éxito. Lo ocurrido la pasada semana en la calle Ferraz, sólo es cognoscible sí observamos el pasado reciente socialista desde que gobernó ZP, hasta hoy, donde a cualquier precio lo intentó el más que inefable ‘Snchz’. Éste partió de una premisa absurda en política, ya que es preciso dejar siempre una salida a las cosas. Hizo números el 21 de diciembre y los repitió una vez más el 27 de junio. Gobernar por encima de todo, aunque hundiera al país por mucho tiempo, era su único fin. De ahí su «no, es no». Sin duda, es un principio elemental, que pudiera ser elevado al rango de los principios categóricos. Sólo que ahora ha dejado al socialismo ante un gran dilema, que puede alterar ese principio, que sin duda adquiere una caracterización universal. El relato socialista de ahora, el que abandera el asturiano Fernández, no tiene otra opción que basarse en «no, no es no» y en caso contrario tercera elecciones.

Ahora se sabe que el «no, es no», encerraba un enigma que posibilitaba el tránsito de lo imposible a posible. La hipótesis de partida socialista había sido externalizada a modo de trilogía: «no, es no», no a las terceras elecciones y no contar para el gobierno del cambio pretendido, con los separatistas-independentistas catalanes. Éste último, supone despreciar el modelo de ciencia natural aportado por Kant, a través de su modelo presidido por el determinismo causal. Así, para alcanzar la suma que supusiera la mayoría absoluta en el Congreso de los Diputados y ser elegido presidente del gobierno, contando con el voto negativo del PP y el de C’s, teniendo en cuenta que este último votaría en contra de cualquier gobierno que fuera apoyado por Podemos, ‘Snchz’ había pactado por la retranca y hurtando el mandato del comité federal 180 votos a favor de su candidatura a la presidencia: PSOE (84), Podemos (72), PNV (5), ERC (9), CDC (8), Bildu (2). Quiero esto decir que rompió.

Antes de final de mes sabremos sí el PSOE definitivamente entierra a Kant. El relativismo como bandera es lo único que se aporta a este desaguisado de la Historia de España. Como punto de partida «no, es no» y como punto de llegada «no, no es no». Al unísono 84 PSOE + 72 Podemos+ 5 PNV= 161. Como quiera que bajo ningún concepto descartaban las terceras elecciones, esa suma iba a haberse visto incrementadas en 19, los escaños de ERC, CDC y Bildu, a los que externamente negaba hacerlos participes. Irremediablemente el punto de llegada a este entuerto, debiera ser calificado de metafísicamente imposible.

Y ya que hablamos de Metafísica, recordemos a Platón en ‘República’ y ‘Leyes’. Decía de manera recalcitrante que solo los conocedores de la ciencia perfecta, los que habían superado el Tercer ciclo de formación en la Polis, conocedores entonces de la Dialéctica, de la Teoría de las Ideas, cumbre de todo el ciclo formativo, el hombre, se encontraba capacitado para gobernar, habiendo llegado a la cumbre de su formación intelectual. Solo les exigía a estos una cosa más, haber cumplido 50 años y para el desarrollo de sus funciones, hasta que cumpliesen 60 años. Una cosa más, en el gobernante, como cualquier ciudadano, su fin o bien personal se diluían en el fin o bien de la ciudad. A «Snchz» solo le queda el ostracismo o la caverna. Es su elección.

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