La Voz de Cádiz - EL APUNTE

Humo de barbacoas

Todo empezó como una diversión familiar la noche del Trofeo y acabó en un botellón desmadrado

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Las barbacoas del Trofeo Carranza ya son historia. El Gobierno municipal de Podemos ha cortado por la sano con una tradición que empezó hace más de medio siglo como entretenimiento familiar durante el campeonato de fútbol y, pese a muchos esfuerzos, ha terminado como un botellón descontrolado en mitad del playa. El desmadre arrancó cuando desde el Ayuntamiento de Cádiz, entonces gobernado por el PP, se incitó a batir el récord Guiness de barbacoas al aire libre. Pudo más la pasión de algunos políticos que la prudencia. No se calibraron los efectos nocivos que tenía para la arena y el agua del mar la presencia de una multitud de personas cocinando con carbón y haciendo sus necesidades en la orilla. El fin de la fiesta era un botellón autorizado hasta bien entrada la madrugada. Fue el propio Ayuntamiento del PP el que tuvo que poner puertas al campo para ir acotando el desmadre y rebajando así la intensidad de sus participantes.Sin embargo, solo consiguió diluir la asistencia de los aficionados a las barbacoas. La playa siguió convertida en un auténtico botellódromo. Los análisis que hizo la Demarcación de Costas en 2011 fueron determinantes para acabar con una fiesta en la playa que, a todas luces, se había ido de las manos. La llegada al poder en junio de 2015 de Podemos en Cádiz sorprendió con el mantenimiento de la fiesta. Su concejal de Medio Ambiente, Manuel González Bauza, fue el que dijo que era una fiesta muy de Cádiz y no había necesidad de suprimirla, sin embargo, Bauza, que dimitió del cargo en diciembre pasado, tuvo que dar marcha atrás a sus principios sobre las barbacoas del Carranza. Al año siguiente, el alcalde y su equipo decidieron acotar aún más el terreno para anunciar la defunción en 2017 de las barbacoas. Solo había que buscar la fórmula para entretener a los gaditanos y, al mismo tiempo, atraer al público de fuera. La solución fue fácil: Carnaval. De esta forma, el Consistorio se volcó en organizar un evento muy especial, es decir, convertir Cádiz en pleno agosto como si fuera un día de la final del Falla en febrero. Esta noche asistiremos a un espectáculo en la calle que dejará con la boca abierta a quienes vienen de fuera y contentará a los vecinos de la ciudad. No obstante, nadie descarta a estas alturas que la fiesta del Carnaval, al igual que las barbacoas, terminen en otro botellón consentido pero, esta vez, en el Paseo Marítimo.

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