OPINIÓN

A golpe de titular

Son los propios funcionarios del cuerpo policial los que vienen denunciando en los últimos tiempos el abandono que sufren

CÁDIZActualizado:

El nivel de sectarismo de Podemos en el Ayuntamiento de Cádiz está alcanzando ya cotas vergonzantes. Parecía difícil, porque desde el verano de 2015, cuando José María González se convirtió en alcalde de la capital, venían mostrando sin pudor su intención de gobernar sólo para los suyos. Pero se van superando. Qué quieren que les diga, desde el punto de vista periodístico es un caramelo. Todos los días nos nutren a los medios de comunicación de noticias de lo más variopintas, los titulares salen solos, como con los malos entrenadores. Pero desde el punto de vista de la ciudad, de sus habitantes, de los 82.000 empadronados que no le confiaron su voto, es una puñeta gorda. Por no decir otra cosa. Cabe esperar que al menos los 18.000 que sí lo hicieron estén satisfechos con su gestión. Así nos quedaría el consuelo de que a algún gaditano le parecen bien sus paparruchas.

El mundillo del Carnaval por lo visto está feliz con él. Pero en Cádiz no todos nos partimos el pecho sobre las tablas del Falla, aunque nos encanten las coplas y nos sintamos orgullosos de nuestra fiesta. Somos miles. También vivimos entre Cortadura y La Caleta. Pero para Podemos no existimos. ¿Recuerda usted la última vez que el alcalde se paseó por su barrio? Si vive en La Viña, seguro que sí. Pero si reside en la Barriada de la Paz, en La Laguna, Segunda Aguada o San José, es probable que le cueste más. No le digo ya en Bahía Blanca. Vade retro.

El sectarismo, el desprecio por lo que odian, es cada día más patente. Sin ir más lejos, el caso de la Policía Local es un claro ejemplo de ello. En los primeros meses de gobierno podemita, el alcalde de Cádiz ya enseñó la patita. ¿Recuerdan al pescadero ambulante? Sí, aquel al que se le requisó la mercancía porque tenía menos papeles que una liebre. Kichi no tuvo problemas en afirmar que entre un policía que hace su trabajo y un vecino que se busca la vida, se queda con el vecino. Lógico, viniendo de alguien que sólo meses antes reventaba actos oficiales y se enfrentaba a ellos a voz en grito. Son los propios funcionarios del cuerpo policial los que vienen denunciando en los últimos tiempos el abandono que sufren, sin presupuesto para material tan básico como chalecos antibalas.

Todo lo que hace el gobierno local es de cara a la galería, creando por ejemplo una unidad para luchar contra la violencia de género –VioGen– sin personal, «para quedar bien». Y así con todo. Sin promocionar el turismo, sin fomentar el empleo, sin mantenimiento urbano... limitándose a lanzar proclamas políticas baratas. Y en los próximos meses, me temo que va a ser aún peor. Según se acerquen las elecciones, se radicalizarán más. Entienden que ahí está su nicho de votos. Su oportunidad de seguir haciendo como que gobiernan. Eso sí, al menos darán titulares, aunque para usted no sea un consuelo.