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Opinión
El Apunte

Futuro incierto en Cataluña

Las consecuencias del referéndum ilegal abren la puerta ahora a una situación seriamente tocada por la división

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¿Y ahora qué? Esta es la pregunta que se hacían anoche miles de gaditanos que trabajan en Cataluña. Las consecuencias del referéndum ilegal celebrado ayer en esta comunidad abre la puerta a un abismo político y, sobre todo, a la incertidumbre sobre el futuro más inmediato. Nada será igual a partir de ahora. La fractura social que ha provocado el 1-O es insalvable.

El movimiento secesionista ha logrado con su estrategia provocar la confrontación conEspaña, agrandar la división entre la sociedad civil catalana y exportar con sus acciones fuera de la ley una imagen policial que se podría haber evitado si se hubiera rectificado a tiempo. Los gaditanos que trabajan en Cataluña reconocen que la celebración del referéndum de independencia ha reventado las costuras de una frágil convivencia que, hasta ahora, era llevadera, sin embargo, las diferencias de opinión entre unos y otros son ahora extrapoladas a un extremo difícil de conciliar.

No se sabe qué derroteros tomará la situación a partir de hoy lunes, pero lo que se puede advertir, a tenor de las primeras declaraciones de los grupos independentistas, es que el Gobierno de Puigdemont seguirá empeñado en cumplir su hoja de ruta hasta las últimas consecuencias. «Ya hemos ganado» fue la célebre frase que pronunció en pleno fragor de la batalla. Lo ocurrido en Cataluña ayer no es más que la celebración de una consulta popular que está fuera del ordenamiento constitucional y sin ninguna garantía.

No sirve de nada. Es el resultado estéril del empecinamiento de unos gobernantes que no han sido capaces de respetar las reglas del juego democrático. Con su intransigencia a la hora de buscar alternativas de diálogo o de abrir puentes han terminado por llevar a la sociedad civil a una encrucijada donde se ha tenido que elegir entre el mensaje contrapuesto de dos gobiernos elegidos democráticamente. Por un lado, el respeto al orden constitucional y, por otro, la ilegalidad manifiesta de una convocatoria que ha generado el desgarro social de Cataluña.

Las Fuerzas de Seguridad del Estado se han encargado de cumplir con el mandamiento judicial ante la inacción de los Mossos de Escuadra, que no han cumplido con la obligación encomendada de precintar los colegios. El referéndum ilegal ha marcado un antes y un después en las relaciones institucionales con Cataluña. Toca ahora dialogar sin condiciones.