OPINIÓN

Un contrato esperado y desesperado

Arabia barre para casa con el acuerdo de las corbetas y condiciona la firma a planes de futuro con Navantia

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El contrato con Arabia para la construcción de cinco corbetas en el astillero isleño es clave para la salvación de Navantia, que arrastra un agujero de más de 300 millones de euros y se enfrenta ahora a una importante reconversión tecnológica y laboral. El acuerdo con los saudíes es una garantía de futuro ya que los 2.000 millones de euros que supone la obra de los barcos servirán, en cierto modo, para sanear las cuentas de los astilleros, pero también, para poner en marcha el plan industrial, conocido como ‘Astillero 4.0’. El Gobierno saudí ha jugado sus cartas en este asunto y ha mareado la perdiz hasta llevarse el gato al agua y poner condiciones para firmar dicho acuerdo. Fue el Rey de España, Felipe VI, el que empujó el contrato durante su visita a Riad en enero del año pasado, sin embargo, desde entonces, tanto el gobierno español como los nuevos ejecutivos de Navantia han tenido que negociar nuevos aspectos del acuerdo que no estaban incluidos inicialmente. Arabia ha tenido en todo momento la sartén por el mango.

Los contratiempos de la obra del AVE del desierto, proyecto pilotado por un consorcio español de empresas constructoras, ha condicionado, en cierta manera, el desarrollo del acuerdo naval. Finalmente, las aguas han vuelto a su cauce y el tren se inaugurará el próximo marzo. No obstante, el tira y afloja ha salpicado a los intereses de los astilleros españoles en este suculento contrato de construcción de cinco buques de guerra para la Marina saudí. Todo apunta a que España y Arabia firmarán el contrato el mes que viene después de cuatro años de gestiones y los doce últimos meses de vértigo. El punto de inflexión del acuerdo tuvo lugar el pasado agosto cuando representantes del Gobierno de Riad llegaron a Madrid para fijar un contrato de confidencialidad sobre la obra de las corbetas y, al mismo tiempo, para modificar algunos aspectos.

Así, Arabia está interesada en que esta obra lleve sello español, pero también busca su cuota de participación, en un proyecto que le puede abrir las puertas como fabricante de armas y tecnología militar. El Gobierno saudí quiere que empresas de su país formen con Navantia una alianza estratégica para optar a proyectos internacionales de construcción y desarrollo de tecnología militar. El acuerdo parece inminente.