Una ayuda más precisa que nunca

Los 20 millones de euros para sanar las playas son la prueba de su esencial importancia turística

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La progresión turística de la provincia de Cádiz, aunque tardía respecto a otros territorios, ha resultado asombrosa. Especialmente, en lo que va de siglo XX. Su atractivo principal –entre muchos y variados, de Sierra a patrimonio, de Jerez a deportes– está indiscutiblemente en el mar. Concretamente, en las playas. Resulta ridículo recordar lo que suponen para la provincia. Son su alma y su escaparate, su mayor atractivo y su primer tesoro. Pocas provincias españolas tienen más kilómetros de arenas más limpias, de orillas más anchas. Muchos de ellos sin mancha de edificios, casi vírgenes, como compensación a ese desarrollo posterior al de otras zonas de España. Es evidente que forman parte esencial, quizás la principal, de la oferta de todo el sector servicios. Nadie lo va a poner en duda, menos aún entre primavera y otoño. Por ese motivo, que una cadena de temporales haya dañado el litoral provocando grandes destrozos, eliminando equipamientos de todo tipo, desnudando rocas, creando escalones y daños, quebrando las líneas de arena y dejando al desnudo cables o conducciones, es una noticia que va mucho más allá de lo paisajístico. Si las playas se han convertido en las grandes damnificadas por el temporal que durante el pasado marzo azotaron con virulencia la provincia, son miles de puestos de trabajo los que pueden quedar lastrados. De chiringuitos a hoteles, de transportes a gastronomía, tienen un vínculo con las playas de Sanlúcar hasta Sotogrande. De ahí que hayan saltado las alarmas.

Todas las partes reconocen que es necesario actuar de forma urgente y decidida. Nadie lo ha negado ni lo ha puesto en duda. Las discrepancias llegan con el cómo. En este apartado, conviene dejar actuar a los técnicos de la Demarcación de Costas. Se supone que son los que tienen mayor conocimiento y experiencia, que nadie ha visto y tratado más playas que ellos. Por eso, es preciso añadir serenidad a la urgencia. La administración estatal ya ha confirmado que actuará con 20 millones de euros. La regeneración –que sería su nombre técnico– es más necesaria que nunca y jamás es barata. Toca pedir rigor y celeridad, confiar en que el tiempo mejore y luego dejar hacer a los expertos y los funcionarios. Suelen ser el mayor patrimonio de cualquier administración.