El Apunte

Aire fresco para la Bahía

La carga de trabajo en astilleros y el inicio de las nuevas obras en Dragados Offshore arrojan luz sobre el futuro laboral más inmediato de Cádiz

LA VOZ - Actualizado: Guardado en:

Han sido demasiados años de incertidumbre, de pesimismo generalizado y de derrota laboral sin cuartel que han pasado una seria factura a miles de familias de la provincia, pero no hay mal que cien años dure. La carga de trabajo en los astilleros y el inicio de nuevas obras en la factoría de Dragados Offshore arrojan algo de luz al mercado de trabajo gaditano. El tejido industrial empieza a recobrar fuerzas después de seis años noqueado por culpa de la crisis. Es vital que la industria gaditana recupere el pulso de antaño para garantizar así la inversión y, sobre todo, la estabilidad. El sector turístico ha sido el motor que ha funcionado al ralentí en Cádiz durante un lustro y ha salvado los muebles de una economía casi paralizada. Sin embargo, todos los expertos han coincidido estos años en que una región o una provincia no puede basar su desarrollo económico exclusivamente en el sector turístico, como así ha ocurrido en Cádiz.

El cierre de Delphi en febrero de 2007 fue la antesala de una década negra que vivió sus peores momentos con el declive de los astilleros y el cierre de más de 10.000 empresas en la provincia. El turismo era el único bastión que quedaba en pie en esos momentos, pero resultaba insuficiente para mantener una provincia que ha llegado a sumar hasta el 42% de tasa de desempleo. Parece que las aguas vuelven a su cauce y el proceso de contratación que abre Dragados Offshore para afrontar su nuevo ciclo económico no es más que una buena noticia para el futuro de la Bahía que se suma a otras buenas noticias, algo impensable hace cuatro años. Los resortes económicos empiezan a generar expectativas. Crece el tráfico de cruceros en el Puerto de Cádiz con respecto a otros años, la industria aeronáutica marcha con paso firme gracias al incremento de los pedidos de aviones, la petroquímica del Campo de Gibraltar aguanta el tipo y los astilleros, a falta de que se confirmen nuevos contratos, sale adelante con los petroleros, la reparación de cruceros y los proyectos eólico-marinos. Es el aire fresco que ha entrado en la Bahía y que ha ayudado a limpiar de escepticismo el ambiente. Confiemos en que se mantenga.

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