Carlos Herrera

Vaya vértigo, chiquillo

Si en vez de escribir este artículo a las cuatro de la tarde lo hiciera a las nueve de la noche, dispondría de siete argumentos nuevos

Carlos Herrera
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No da tiempo a procesar toda la información. Pasan demasiadas cosas en demasiado poco tiempo y cuando uno logra recomponer el escenario, todo vuelve a descomponerse así aparecen nuevos datos o se toman nuevas iniciativas. Cuando escribo lo presente aún no han abierto su campaña las fuerzas del mal, cosa que harán esta noche, la de ayer para usted, en Tarragona. El Gobierno no creo que deba meterse en el jardín de intentar entorpecer un mitin, de la misma manera que no intentó alterar la Diada, pero vaya usted a saber; al parecer han advertido al propietario de la plaza de toros que va a albergar propaganda de un acto ilegal. Junqueras ha asegurado que piensa negarse a rendir cuentas de los gastos de la Generalitat al ministro Montoro, que es quien le garantiza llegar a fin de mes con el dinero de todos nosotros. Con no enviar ni un euro más, asunto arreglado. Correos no piensa distribuir las cartas en las que se anuncia a los ciudadanos que les ha tocado en suerte pasar el domingo 1 en un plácido local con vaya usted a saber qué artilugios. Los jueces al completo -incluidos los muy raritos Jueces para la Democracia- llaman a la desobediencia a cualquier orden surgida de la Generalitat después de los bochornosos episodios del Parlamento catalán. Iglesias dice que Rajoy lleva a España al Estado de Excepción y que esto es terrible y que no piensa respirar ni tomarse el postre en unos días. Y todo esto simplemente asomándome a la web de ABC y echándole un vistazo rápido a los titulares. Cualquiera de estas noticias da para un artículo completo con todos sus avíos, con toda su reflexión y moraleja. Y lo malo es que si en vez de escribirlo a las cuatro de la tarde lo hiciera a las nueve de la noche, dispondría de siete argumentos nuevos, incluidos los que se desprendan del acto de Tarragona. Así no hay quien sea articulista de opinión. Vértigo informativo.

Hasta el momento, las fuerzas constitucionalistas han mostrado una cierta apariencia de unidad, de la misma forma que los artículos editoriales de casi todos los periódicos, desde «El País» a «El Mundo» y, por encima de todos, ABC, han mostrado inequívoca coincidencia de argumentos en defensa de la legalidad. La pregunta está en saber si esa unidad de apariencia algo frágil sobrevivirá a un carrusel de novedades como el anteriormente escrito y que puede servir en bandeja, en algún momento, algún argumento para la batalla política oportunista. La tentación vive muy cerca del despacho de Sánchez, hasta ahora intachable, de tal manera que cualquier resquicio mal interpretado pueda brindarle la posibilidad de volcar sobre Rajoy todas las responsabilidades habidas y por haber. Cosa que, en menor medida, también puede pasársele por la cabeza a Rivera. Lo que está haciendo ahora Iglesias, señalar alguna contrariedad con determinados aspectos del procés, pero culpar de todo a Rajoy, que sería el inductor por negligencia de una actuación errónea de la clase política catalana, la cual no habría tenido más alternativa que actuar de la forma que lo está haciendo, es lo que pueden hacer dentro de unos días los partidos coaligados en defensa de la Constitución (aunque quieran reformarla sin acabar nunca de concretar en qué dirección). Si Rajoy hiciera caso a los que le exigen a diario mucha más contundencia, tal vez correría el peligro de verse mucho más solo de lo que está, habida cuenta de que hay por ahí un PNV deseando sacar su verdadero ser y hacerle la cobra a esta España con la que vive tan ricamente.

El problema, sí, viene de muy atrás. Pero hacia delante hay que conducir con prudencia. Y no quiero asomarme a la web porque seguro que sale Colau diciendo que cede instalaciones y me cambia la columna.

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