EDITORIAL ABC

El tiempo se agota para las pensiones

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El sistema público de pensiones afronta dos grandes retos, ya que, a corto plazo, urge cerrar el déficit estructural que registra la Seguridad Social desde 2012 como consecuencia, entre otros factores, de la fuerte destrucción laboral que trajo consigo la crisis, mientras que, a largo, el envejecimiento demográfico presionará a la baja las futuras prestaciones, reduciendo la calidad de vida de los jubilados. La OCDE advirtió ayer de que, a la altura de 2050, España tendrá 76 personas mayores de 65 años por cada cien habitantes en edad de trabajar, frente a las treinta existentes en la actualidad, convirtiéndose así en el segundo país con una mayor ratio de dependencia del mundo, tan solo superada por Japón. El hecho de combinar una baja tasa de natalidad y una elevada esperanza de vida, unido al progresivo retiro de la generación del baby boom que tendrá lugar en los próximos lustros, provocará que el número de pensionistas y el de cotizantes tienda a converger, haciendo insostenible la financiación del sistema.

Las últimas reformas, consistentes en retrasar la edad de jubilación hasta los 67 años y en vincular la pensión inicial a la esperanza de vida, solo son útiles para parchear el modelo, pero la cuantía de las prestaciones bajará con respecto al último salario percibido. Los partidos políticos deben demostrar altura de miras y ponerse a negociar -de forma urgente y pensando a largo plazo- para garantizar el poder adquisitivo de los futuros jubilados. Entre otras medidas, hay que fomentar la natalidad e implantar una auténtica política de apoyo a la familia para asegurar el relevo generacional, al tiempo que se incentiva la prolongación de la vida laboral y se apuesta con firmeza por el ahorro privado para complementar las pensiones públicas.