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Sorpasso de Podemos, fracaso de Ciudadanos Edurne Uriarte

Sánchez anuncia su enésima jugarreta para seguir al frente del PSOE, a pesar de la debacle de Galicia y País Vasco

Pedro Sánchez aún no ha dimitido a la hora de escribir estas líneas, y, lo que es más asombroso, anuncia su enésima jugarreta para seguir al frente del PSOE, a pesar de la debacle de Galicia y País Vasco y el cumplimiento de la peor pesadilla del PSOE, el «sorpasso» de Podemos. Podemos mantiene sus aspiraciones a disputar al PSOE la hegemonía nacional de la izquierda, pero, sin embargo, Ciudadanos fracasa, quizá definitivamente, en sus aspiraciones a disputar al PP la hegemonía nacional de la derecha.

Es el otro dato relevante de las elecciones del domingo, a pesar de las distancias que debemos mantener entre estas autonómicas, en particular las vascas, y la política nacional. El asalto al bipartidismo avanza en la izquierda, se estrella en la derecha. Podemos es una amenaza real para el PSOE; Ciudadanos, ¿ya no lo es para el PP? ¿O no lo fue nunca, más allá de las encuestas y de las expectativas? Porque las elecciones gallegas y vascas confirman lo visto en las dos elecciones generales, la fuerza de Podemos frente al PSOE y la distancia de Ciudadanos respecto al PP. Pero añaden, además, otro ingrediente, los posibles síntomas de desinflamiento de Ciudadanos respecto al PP que se fortalece en la hegemonía de la derecha mientras el PSOE profundiza su debilitamiento en la izquierda.

El «Podemos de derechas», como alguien lo definió en su día, no ha logrado los objetivos del Podemos de la izquierda. En buena medida, así lo predije hace bastante tiempo, porque nunca tuvo claro que quisiera ser un partido de la derecha y optó por la ambigüedad ideológica. Y la ambigüedad ideológica lleva al fracaso, a la irrelevancia, en un sistema político que sigue siendo muy ideologizado a pesar de los constantes anuncios del fin de las ideologías. Cuando un partido pretende hacerse con el voto de la derecha y de la izquierda, del PP y del PSOE, y esa ha sido la estrategia de Ciudadanos, diluye su identidad, la que algunos votantes, muchos en Cataluña, situaron en una derecha más radical y más nacional que la del PP. Una impresión que los propios dirigentes de Ciudadanos han querido corregir en este último año con sus apelaciones al centro, al progresismo, a la socialdemocracia, incluso con sus guiños a los votantes jóvenes de Podemos. Y que ha provocado confusión entre los votantes provenientes de la derecha más radical y un aumento del voto útil al PP, entre ellos y también entre los de la derecha moderada.

Si el PP ha resistido el asalto de Ciudadanos se debe sobre todo a que ha mantenido su identidad ideológica clara, en el mismo lugar, en la derecha y en la eficacia en la gestión. Y si el PSOE no ha resistido el de Podemos es porque ha optado por la radicalización, por el acercamiento a la extrema izquierda de Podemos, por la disolución de su marca de izquierda moderada, socialdemocracia y pragmatismo. Ciudadanos le ha dejado todo el espacio de la derecha al PP. El PSOE le ha dado una buena parte de su espacio de la izquierda a Podemos. El PSOE ha fortalecido y legitimado a Podemos, a conciencia, día a día, iniciativa a iniciativa de pactos para echar al PP y mensaje a mensaje de rechazo radical de la derecha.

Difícilmente se puede erosionar al PP desde el centro, lleva muchos años trabajando precisamente en la marca y el espacio del centro-derecha. Quedaba y sigue quedando el interrogante de la extrema derecha que sí debilita a los equivalentes del PP en otros países europeos, pero C’s jamás apostó por esa opción, aunque bastantes de sus votantes creyeran al principio que lo representaba.

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