EDITORIAL ABC

Solo el 155 trajo la calma financiera

La irresponsabilidad y sinrazón de los líderes separatistas ha abierto una profunda herida de desconfianza e inestabilidad en la economía catalana, tal y como evidencia la salida de más de 3.000 empresas desde octubre

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El cambio de sede social que llevaron a cabo los grandes bancos catalanes y la aplicación del artículo 155 de la Constitución han logrado revertir el conato de pánico financiero que desató el proceso soberanista tras la celebración del referéndum ilegal del pasado 1 de octubre y la posterior declaración unilateral de independencia en el Parlamento regional. Sin embargo, el daño que ha hecho el independentismo a la economía catalana tardará tiempo en curarse. Una de las consecuencias más visibles que trajo consigo el delirio separatista liderado por Carles Puigdemont fue el estallido de una fuga de depósitos por valor de 10.000 millones de euros en Caixabank y Banco Sabadell tras el 1-O, debido al clima de incertidumbre e inseguridad jurídica que impuso la Generalitat. La independencia de Cataluña no solo supondría su salida inmediata de la UE y del euro, con todo lo que ello implica a nivel económico y político, sino que dejaría a los bancos catalanes sin acceso a la financiación del BCE, disparando así el riesgo de corralito, motivo por el cual muchos clientes decidieron retirar su dinero.

Pero la rápida reacción que mostraron ambas entidades trasladando sus sedes fuera de Cataluña y el restablecimiento de la ley por parte del Gobierno a través de los mecanismos que ofrece la Constitución han restaurado la calma financiera en dicha región, hasta el punto de que Caixabank y Sabadell han recuperado los depósitos perdidos durante esas fatídicas fechas, al tiempo que han mejorado sus posiciones en Bolsa. Pese a ello, la irresponsabilidad y sinrazón de los líderes separatistas ha abierto una profunda herida de desconfianza e inestabilidad en la economía catalana, tal y como evidencia la salida de más de 3.000 empresas desde octubre. El desafío independentista al estado de derecho dejará hondas secuelas.