Si decide Iglesias, estamos perdidos

«El constitucionalismo celebrará una victoria moral, que desde luego no es poco, pero nada más»

Mayte Alcaraz
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Mi primera impresión al leer los datos del CIS ha sido optimista. Primero porque hasta un 84% de los encuestados dice querer ir a votar, diez puntos por encima de la participación de 2015, que ya fue alta para unas autonómicas. Y segundo porque los independentistas van en retroceso (perderían la mayoría absoluta), el voto a favor de la unidad de España empieza a hacerse oír sin sordina (triunfo de Ciudadanos el 21-D, una fuerza menos acomplejada en su discurso que el PP) y Puigdemont se da un testarazo y se acerca peligrosamente a la tercera plaza del PSC de Miquel Iceta (mal que mal, un partido responsable durante la crisis del 155). Pero, claro, luego haces la cuenta de la vieja y te das de bruces con la realidad que te hace un chichón: para que pudieran gobernar los partidos no separatistas haría falta que los que se dieran un golpe político en la cabeza y por primera vez apostaran por España y no por una ideología excluyente y racista son Pablo Iglesias y Ada Colau, que tendrían la peligrosa llave con solo un 8% de los apoyos. Y aquí es donde ha acabado mi optimismo.

Porque si es de los populistas de los que depende —como así certifica el CIS— que Inés Arrimadas se siente en el Palau de la Generalitat estamos perdidos. El constitucionalismo celebrará una victoria moral, que desde luego no es poco, pero nada más. Marta Rovira, todavía más sectaria que Junqueras, presidirá el Govern y la matraca continuará con el control férreo del Parlament. Resulta inexplicable en todo caso que con la que ha caído en la economía catalana, la marcha de dos mil empresas, el daño a su tejido empresarial y comercial (hundimiento del 11,6% de ventas) y la puntilla anunciada hoy, con el aumento por encima de la media nacional del desempleo en esta región, hasta situarlo en niveles del peor año de la crisis, 2009) todavía haya un 44,4% (si no contamos a los podemitas) que perseveren en querer llevar a Cataluña a las mismísimas puertas del infierno.

Luego está la lectura nacional de este sondeo. En Cataluña, el partido de Rajoy está muerto. Pierde tres puntos respecto a hace dos años y ha sido incapaz de rentabilizar la firme, pero a la vez prudente, restitución de la legalidad liderada por Mariano Rajoy. Es Albert Rivera con su excelente candidata, Inés Arrimadas y sus mensajes abiertamente hostiles contra el separatismo, quien recoge la buena cosecha de un voto castigado y olvidado tras la dictadura de los últimso años. De los 4,6 puntos que suma Ciudadanos en Cataluña, casi tres provienen del batacazo de Xavier Albiol, un candidato muy contestado al que Rajoy ha decidido mantener en agradecimiento a los servicios prestados (?) pese a las voces internas que reclamaban a la ministra de Sanidad, Dolors Montserrat. Que de las formaciones constitucionalistas, solo el PP pierda fuelle (frente al formidable repunte del 3,3% del PSC) es para hacérselo observar.

Mayte AlcarazMayte AlcarazArticulista de OpiniónMayte Alcaraz