EDITORIAL ABC

La ruinosa realidad del separatismo

La simple amenaza separatista ha hecho que Cataluña pase de liderar el crecimiento autonómico a situarse a la cola del mismo

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El desastre económico que ha dejado tras de sí el mero atisbo de que los independentistas, con la Generalitat al frente, pudieran alcanzar su ansiado objetivo político ha puesto de manifiesto la larga y burda lista de mentiras que urdieron durante años con el fin de engañar a la población, y, por tanto, debería despertar de su utópico sueño a quienes confiaron en tales designios, al tiempo que sirve de antídoto frente a futuras promesas de secesión. El daño que han provocado Puigdemont y sus socios al conjunto de los catalanes ha sido enorme y, por desgracia, sus efectos tardarán en desaparecer debido al profundo clima de inseguridad e incertidumbre que ha generado el procés. Los indicadores disponibles hasta la fecha dan buena cuenta de la grave situación económica que atraviesa Cataluña desde que se celebró el referéndum ilegal del pasado 1 de octubre. Cerca de 2.900 empresas han decidido trasladarse a otras regiones, muchas de las cuales son grandes compañías con elevados volúmenes de facturación que, ante la inestabilidad existente, también han cambiado su sede fiscal, con todo lo que esto supone para la imagen de Cataluña de cara a posibles inversiones, tanto a nivel nacional como exterior.

El turismo, uno de los principales motores de la economía catalana, también se ha visto afectado, tal y como evidencia la fuerte caída de las reservas hoteleras en octubre, cuya ocupación se situó por debajo de la media nacional, y el intenso ajuste de precios que están teniendo que aplicar para tratar de paliar la baja demanda. De hecho, la llegada de turistas internacionales ha retrocedido, a diferencia que en el resto del país. Asimismo, la desconfianza que ha sembrado el independentismo está lastrando el consumo. Prueba de ello es que las ventas en las grandes superficies descendieron un 11,6%, mientras que el comercio minorista sufrió en octubre la mayor caída de ventas de España, tras bajar un 3,9%. El frenazo que ha experimentado la matriculación de coches e incluso ciertos segmentos del mercado de la vivienda muestran, igualmente, la actual atmósfera de atonía y desconcierto que se respira en Cataluña. Como resultado, su PIB apenas avanzará un 0,5% en el cuarto trimestre, según la Autoridad Independiente de Responsabilidad Fiscal, casi la mitad de lo que preveía inicialmente, y algunas firmas de análisis no descartan que se produzca una contracción económica el próximo año en caso de que la incertidumbre continúe. Si la simple amenaza separatista ha hecho que Cataluña pase de liderar el crecimiento autonómico a situarse a la cola del mismo en apenas unas semanas, la consecución de la independencia supondría la ruina absoluta para el conjunto de los catalanes. Aquellos que aún apoyan a los golpistas deberían abrir los ojos de aquí a las elecciones del 21-D y percatarse del precipicio hacia el que les conducían sus dirigentes.