Editorial ABC

Prescindir de la experiencia es un error

Actualizado:

A pesar de que la economía española encadena cuatro años de creación de empleo, las grandes empresas están aprovechando parte de sus beneficios para implementar procesos de reestructuración interna con el fin de aligerar sus costes laborales mediante la reducción de plantillas, pero cuyo principal objetivo consiste en desprenderse de los trabajadores que superan los cincuenta años, lo cual constituye un grave error. La mayoría de estas compañías emplean las bajas incentivadas y las prejubilaciones voluntarias para evitar tanto la compleja judicialización como la mala imagen que implican los ERE, ahorrándose de paso la factura adicional que deberían abonar al Estado por acometer este tipo de despidos colectivos a pesar de registrar ganancias. Además, dichos planes se centran tan solo en los mayores de cincuenta años, ya que, por edad, son los que suelen disfrutar de los sueldos más altos, de modo que las empresas también logran una rebaja salarial.

Tales medidas, lejos de ser una solución, suponen un problema por varios motivos. Siendo el capital humano el factor clave en cualquier empresa, desdeñar la dilatada experiencia de estos trabajadores carece de sentido desde el punto de vista económico. Asimismo, estos planes discriminan a los trabajadores en función de su edad, sin tener en cuenta la productividad, lo cual, a la larga, resulta caro e ineficiente, además de injusto. El talento y el buen hacer laboral no tienen nada que ver con los años. Y a todo ello se le suma el enorme coste social de esta particular modalidad de despido, ya que, hoy más que nunca, es necesario incentivar la prolongación de la vida laboral para contribuir al sostenimiento de las pensiones.