Una operación militar inevitable

«Esta operación se hizo necesaria porque durante mucho tiempo, especialmente los ocho años de presidencia de Barack Obama, no ha habido límites impuestos por Occidente para su seguridad que no hayan sido violados impunemente»

Hermann Tertsch
Actualizado:

El ataque sobre Siria se ha producido. Cuando ya estaba el periodismo en Europa y EE.UU. especulando con que el presidente Trump no lo haría. La fobia anti Trump nubla los sentidos. La operación militar contra instalaciones militares y laboratorios de armas químicas se ha realizado como estaba previsto en la pasada madrugada. Con precisión. Con la participación de EEUU con 59 misiles tomahawk lanzados desde buques en el Mediterráneo y aviones norteamericanos, británicos y franceses. Theresa May no dudó en su apoyo como tampoco en aplaudir el éxito de la operación después. Y Emmanuel Macron, al que tanto se había presentado como el polo opuesto a Donald Trump en la política occidental, ha llevado a Francia a participar en la operación junto a EE.UU. con claridad y determinación. Pero no ha sido una intervención mínima como la anterior ordenada por Trump contra una base de Assad usada por fuerzas rusas. Por primera vez, aviones aliados han bombardeado objetivos no en desiertos lejanos, sino en las inmediaciones de Damasco y no lejos del palacio presidencial.

Esta operación se hizo necesaria porque durante mucho tiempo, especialmente en los ocho años de presidencia de Barack Obama, no ha habido límites impuestos por Occidente para su seguridad que no hayan sido violados impunemente. Tiene que volver a instalarse la certeza de la represalia, del castigo por la agresión y la violación de las leyes internacionales. Obama compareció para anunciar la operación ya en marcha y dijo que el uso, la fabricación y almacenamiento de armas químicas es considerado por EE.UU. como un atentado a sus intereses vitales. Y sin citar a su antecesor, dejó claro que EE.UU. no dejará nunca sin respuesta tal uso.

Que Obama otorgara impunidad a los ataques químicos de Assad en 2013 es causa directa de la intervención masiva de Rusia en Siria para ocupar el vacío creado por aquella falta de autoridad y coraje. Poco después llegó la invasión de la Crimea ucraniana y Ucrania oriental también respuesta a la debilidad mostrada en Siria por un Washington titubeante bajo Obama.

Es una buena señal que Macron y May, con todas sus dificultades internas, se hayan unido con tanta firmeza a la operación. Es muy mala señal sin embargo que Alemania vuelva a distanciarse con tanta claridad de esta operación y que cada vez sea más evidente que Angela Merkel y su gobierno ideológicamente socialdemócrata tiene conceptos de seguridad y defensa cada día más alejados de los de sus grandes aliados. Y finalmente es muy propio de un Partido Demócrata cada vez más secuestrado por el izquierdismo que critique una operación bélica de su propio ejército, cuando esta aun no ha terminado.

Muchos demócratas parecían defensores de Putin y Assad en su obsesión por criticar a Trump en las televisiones en esta mañana del sábado en Europa. Algunos hasta han alegado que el presidente tenía que haber pedido permiso al Congreso para atacar a un país. Lo cierto es que tiene potestad para ordenar operaciones militares limitadas en el tiempo. Ahora habrá que esperar a los nuevos factores que genere esta operación, que era necesaria para deshacer entuertos que produjeron pasadas impunidades. Ante todo habrá que ver qué hacen los dos patronos de Siria. Por un lado Irán. Y sobre todo y ante todo, la Rusia del zar Vladimir Putin.

Hermann TertschHermann TertschArticulista de OpiniónHermann Tertsch