Opinión

... O si no, que nos devuelvan el partido

«El Partido Socialista tiene la obligación y la responsabilidad de existir. España necesita un partido como el PSOE. Lleguen a un acuerdo, eviten la división, fortalezcan el partido, recobren el sitio y la dignidad o devuelvan el PSOE, porque hay mucha gente dentro y fuera del PSOE que no merece esto»

... O si no, que nos devuelvan el partido
Por JUAN CARLOS RODRÍGUEZ IBARRA - Actualizado: Guardado en:

Puede ser que mañana, 1 de octubre, el Comité Federal del PSOE se reúna para enfrentar algunas posiciones enconadas tras los últimos acontecimientos. El Comité Federal es uno de los instrumentos con los que cuenta el PSOE para ser percibido como una organización político-partidaria. La Comisión Ejecutiva Federal, con su secretario general a la cabeza, y el Congreso Federal son los órganos sobre los que se asienta esa estructura partidaria de la que forman parte los afiliados a ese partido. El partido es todo eso, más las estructuras locales, provinciales y territoriales que reproducen la estructura y funcionamiento federal.

El Comité Federal de este sábado se va a enfrentar a una situación que yo no acierto a recordar que se haya producido con anterioridad. Se trata del enfrentamiento habido entre parte de la Comisión Ejecutiva Federal, con el secretario general al frente, y el resto de esa Comisión, a la que se suma la mayor parte de los dirigentes territoriales con responsabilidades institucionales.

El lunes pasado, Pedro Sánchez fue entrevistado en la Cadena SER, y a la pregunta de si pensaba dimitir si el Comité Federal tumbaba su propuesta de convocatoria de un Congreso y elección del secretario general, la respuesta fue negativa. Algunos se llevaron las manos a la cabeza sin darse cuenta de que el camino por donde condujeron al partido desde que decidieron elegir al secretario general por primarias conduce a una lógica que lleva a que el máximo dirigente del Partido Socialista solo contemple, tras su elección por las bases del partido, la existencia de él y de la militancia socialista. El secretario general divide el mundo en dos: de una parte él, y de otra los afiliados.

No le importa lo que piense o decida el máximo órgano entre congresos (Comité Federal). Él solo tendrá en cuenta lo que piensen, digan y voten los militantes sobre su papel en esta triste historia. No cree necesario que la estructura del partido, con sus correspondientes herramientas, analice la situación del PSOE en estos momentos y que, a través de las mismas, se exijan las respectivas y consecuentes responsabilidades.

Esa concepción del actual PSOE, de la que responsabilizo a todos aquellos que se dejaron arrastrar por el camino populista y demagógico, articulando sistemas de elección interna por procedimientos aparentemente transparentes y más participativos, es decir por la elección de los dirigentes y candidatos por primarias, es la que conduce al artificio de que cada vez que el líder, elegido directamente por las bases, se siente en apuros o con dificultades, ignora al partido y a sus estructuras y recurre directamente a los afiliados que fueron los que le eligieron. Y, de esa forma, cualquier dirigente socialista llega a considerarse el rey del mambo, sintiéndose responsable únicamente ante sí mismo y ante sus fieles militantes. Y concluyen que el partido no existe.

Pero el Partido Socialista tiene la obligación y la responsabilidad de existir. España necesita un partido como el PSOE. La generación a la que yo pertenezco hizo posible que, con el PSOE, España y los españoles dejáramos atrás el país aislado, casposo, desigual y atrasado, para abrirlo al mundo, para modernizarlo y para hacerlo más justo, libre e igualitario. Y esa generación entregó el PSOE a los actuales dirigentes que se van a reunir mañana, sábado, en la calle Ferraz. Parece que no están hablando, que sería lo lógico y lo sensato. Les atrae más la aritmética que la lengua. Andan contando para saber quiénes pueden ganar en lo que, si no se remedia, será una victoria pírrica. La mitad contra la otra mitad. Quienes les entregamos el partido esperamos que la sensatez impere y que en las horas que faltan sean capaces de llegar a un acuerdo que permita recuperar al partido, aunque solo sea para honrar el sufrimiento de tantos socialistas que lo fundaron y lo hicieron crecer. Ya sabemos que los llamados «críticos» no dieron ni un día de tregua al secretario general y que la deslealtad ha sido el arma que han utilizado con excesiva frecuencia. Ya sabemos que no todos los ex secretarios generales del partido se condujeron con la nobleza que se debería esperar en esas circunstancias. Ya sabemos que la dimisión en bloque no es el mejor argumento para encontrar respuestas al desencuentro. Pero todo eso no puede ser el argumento que lleve al secretario general a dejarse su dignidad o a machacar al partido.

Mañana, 1 de octubre, debe ser el día en el que el Comité Federal del PSOE garantice que el peligro de la escisión desapareció después del encuentro. Si necesitan dos días para acordar, que los empleen. Si, por el contrario, el afán de ganar unos a otros es lo que impera en esa reunión, tendrán la obligación de devolver el partido a quienes se lo entregamos entero. Los responsables de semejante desastre habrá que buscarlos, y exigirles responsabilidades tanto en la dirección federal como en la territorial. Tendrían que irse de sus responsabilidades partidarias y propiciar que una Comisión Gestora se encargara de reorganizar el partido y de consultar a la militancia mediante referéndum sobre el camino que debería seguir el PSOE ante la formación de un gobierno para España. Una Comisión Gestora que tuviera el coraje y la capacidad suficiente como para decir: «¡Hasta aquí hemos llegado!». Para decirles a los que discuten sobre izquierdistas y derechistas que eso no toca ahora, que no podemos perder el tiempo debatiendo sobre asuntos que son mezquinos y pequeños frente a la grave responsabilidad que tenemos de dar salida a este país con decisiones que beneficien a la parte de la población más desprotegida y más cautiva.

Lleguen a un acuerdo, eviten la división, fortalezcan el partido, recobren el sitio y la dignidad o devuelvan el PSOE, porque hay mucha gente dentro y fuera del PSOE que no merece esto.

Juan Carlos Rodríguez Ibarra/Juan Carlos Rodríguez Ibarra/Es expresidente de la Junta de Extremadura
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