EDITORIAL ABC

Nada resolverían otras elecciones

De los cuatro grandes partidos, solo el Partido Popular subiría (cinco escaños), mientras que PSOE, Podemos y C’s perderían diputados

Nada resolverían otras elecciones
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La encuesta de GAD3 para ABC refleja una estimación de voto que apenas introduce cambios sustanciales en los resultados del 26-J. Si hubiera elecciones en este momento, el PP ganaría apenas un punto porcentual de votos y 5 escaños, hasta llegar a 142, pero como Ciudadanos pierde 2 escaños la suma de ambos llegaría a 172 escaños, tres más que la actual. Por tanto, Rajoy seguiría necesitando la abstención del PSOE o el arriesgado e improbable apoyo del PNV, que tendría 6 diputados. La izquierda, en bloque y por separado, vuelve a caer. Si las encuestas del CIS vaticinaban un revés histórico para el PSOE en Galicia y País Vasco, la de GAD3 revela que el PSOE de Pedro Sánchez tampoco ha tocado fondo a nivel nacional, porque perdería 4 escaños para quedarse en 81. La coalición de Podemos con Izquierda Unida no suma y sigue perdiendo apoyos, restando un escaño para situarse en 70.

La situación política española queda retratada en un estado de contradicción que la hace aún más preocupante. Si los políticos están bloqueados, sus votantes parecen estancados. El hartazgo de los ciudadanos, tan recurrente en los diagnósticos cotidianos, no se traduce en una decantación de su voto hacia posiciones pragmáticas, por ejemplo, reunificando el voto de centro-derecha en el Partido Popular, lo que permitiría crear una mayoría estable. La victoria de los populares en la encuesta de GAD3 queda mermada con el retroceso de Ciudadanos, que en menos de un año, desde el 26-D, podría perder el 25 por ciento de sus escaños.

El electorado socialista se divide sobre la oposición de Sánchez al pacto del PP con Ciudadanos, pero solo son cuatro de cada díez los que le apoyan. El consuelo de Sánchez es que Podemos sigue fracasando en su objetivo de superar al PSOE y liderar la izquierda.

El ciudadano se lamenta de la ausencia de gobierno y prevé unas terceras elecciones tanto como las rechaza, pero está dispuesto a repetir, con escasas variaciones, los resultados electorales que están haciendo imposible la formación de gobierno. Los llamamientos a la responsabilidad de los políticos son estériles si los electores no sancionan las prácticas obstruccionistas y vuelven a apostar por una representación parlamentaria de la que ya se sabe que no da más de sí. El voto es libre, por supuesto, pero también responsable.

Los resultados en Galicia y País Vasco pueden alterar las coordenadas del bloqueo actual, pero las posiciones frentistas están tan arraigadas que el voto vasco y el gallego parece descontado de antemano y nos abocan a nuevas elecciones en diciembre.

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